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El Cipolletti Tiro Club cumplió 36 años y lo festeja con un impactante crecimiento institucional

La institución que fomenta la práctica de la disciplina deportiva en la región celebra un nuevo aniversario. Destacan que se registra un notable aumento de aficionados, por lo que planean ampliar las instalaciones, ubicadas en la zona de El 30.

El último viernes 5 de junio el Cipolletti Tiro Club cumplió 36 años y para conmemorarlo organizó un torneo para las categorías carabina y pistola que se realizó el domingo en el polígono que posee en la zona del paraje El 30. La fecha es un motivo más para festejar la trayectoria de la entidad, erigida en referente de la disciplina deportiva en toda la región.

Pero además se suma a la celebración la sorprendente realidad que disfruta su dirigencia por el enorme crecimiento que se registra en los últimos años, con un significativo incremento de socios y de tiradores -tanto hombres como mujeres- que asisten a entrenar su puntería tanto en forma particular como institucional, ya que distintas fuerzas de seguridad, públicas y privadas, utilizan las instalaciones para realizar prácticas.

“Desde hace dos años venimos notando un aumento notable de gente que se incorpora a la actividad. Vienen hasta familias completas a tirar al blanco”, destacó Ariel López, presidente del club y uno de sus fundadores, quien resaltó que en la actualidad tiene alrededor de 210 asociados, un número muy superior al que registraban tiempo atrás.

Tiro Club Cipolletti

De hecho, por aumento de aficionados que concurren los jueves y sábado cuando está abierto al público general, debieron reducir el tiempo de tiro, de 45 minutos a media hora, para permitir la participación de mayor número de tiradores.

El fenómeno del crecimiento tiene múltiples análisis. Está considerado un hobby que se puede practicar en forma recreativa o competitiva, porque de hecho es una disciplina olímpica. Muchos valoran la emoción del desafío personal de buscar tiro a tiro el centro del blanco. Un momento único, afirman, en el que se logra alcanzar la relajación total. También están quienes los que se suman por el interés de saber sobre el manejo de armas por motivos de seguridad o sumar conocimientos.

La evolución ha animado a las autoridades del polígono a diseñar un proyecto para agregar nuevas líneas de disparo a las diez que ya tienen en funcionamiento, cinco para armas cortas y cinco para fusiles.

El Cipolletti Tiro Club cumplió 36 años y lo festeja con un impactante crecimiento institucional
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La propuesta contempla obras de envergadura, ya que además en la construcción edilicia deben considerar especialmente las medidas de seguridad exigidas por el Renar (Registro Nacional de Armas) el organismo que además de otorgar la Credencial de Legítimo Usuario (CLU), habilita y ejerce el control de las instituciones dedicadas al tiro con armas en el país.

No obstante, pese al rigor impuesto en la fiscalización y dado los riesgos que involucra la manipulación y disparo de armas de fuego, el tema de la seguridad es central para la dirigencia del club cipoleño y así se lo tienen asumido sus integrantes. Ostentan con orgullo, además, que seis de ellos han alcanzado la jerarquía de Comisario de Tiro, la máxima autoridad con facultad de realizar cursos y capacitaciones.

Puertas adentro se deben cumplir rigurosos requisitos para resguardar tanto al tirador como al resto de la gente que asiste a las prácticas. Poseen un sistema con luces rojas y verdes que marcan el momento del “alto el fuego” y el que los autoriza para comenzar a jalar el gatillo. Cada salto de etapa es alertado por un timbre y para reforzar el mensaje de las medidas de seguridad hay profusa cartelería adherida a las paredes. Aparte está el cuidado que cada uno debe tener sobre sus armas en los lapsos de pausa, dado que deben dejarlas descargadas sobre el pupitre de apoyo. En tanto que al ingresar a la galería de disparo cada uno debe llevar sordinas para proteger los oídos de las detonaciones y lentes para la vista ante el posible desprendimiento de esquirlas.

Concentración y relajación

¿Qué tiene de atrayente disparar armas de fuego contra un blanco? Juan José Gallosi, vicepresidente de la entidad, postuló que se trata de un desafío personal en el que se busca precisión para impactar en el objetivo, en el que se conjuga un estado de concentración y relajación. Es como “un cable a tierra”, sostuvo con el gesto de bajar las palmas de las manos.

Puso como ejemplo la experiencia de profesionales médicos que trabajan en el delicado umbral entre la vida y la muerte y llegan con una carga de estrés que no exteriorizan, pero que luego de una sesión de tiro se retiran con un marcado gesto de distención, que si lo pueden advertir.

Indicó que está comprobada la teoría que indica que el control de la respiración que se debe alcanzar en ese instante es clave, para favorecer en esa calma la precisión del disparo, como suelen destacar en las películas de francotiradores que producen en Hollywood.

Balas que pican cerca

El Tiro Club nació 1990 por iniciativa de un grupo de aficionados al tiro, entre ellos Ariel López, que comenzaron a juntarse en la zona de El 30 cuando el sector era totalmente desolado y solo se veía movimiento en la central eléctrica. Al principio había ubicado un lugar del lado oeste del canal principal de riego, ejido de Fernández Oro, pero luego accedieron al terreno donde actualmente funciona el polígono.

Durante todos estos años, y con el avance de las urbanizaciones y emprendimientos rurales, fueron acentuando las condiciones de seguridad edilicia, ya que una bala perdida puede causar una tragedia.

Tiro Club Cipolletti 3

Con ese objetivo reforzar la estructura edilicia minimizar los riesgos. Por empezar construyeron “parabalas” de concreto donde obligan a centralizar el disparo impidiendo que una bala escape hacia arriba. La que extravía su trayectoria en ese sentido, impacta obligadamente en esa barrera. Como prueba de la función que prestan, los muros muestran decenas de impactos recibidos.

Pero además al fondo del predio, donde pican las balas que atraviesan el blanco de papel, construyeron un sólido murallón de varios metros de extensión compuesto por cubiertas rellenas de tierra, que a su vez están tapadas por el mismo material. Por si fuera poco esa medida, atrás de esa contención edificaron un sólido paredón de cemento, por lo que la posibilidad de accidentes se reduce a cero.

Un lugar de encuentro

No todo es disparar armas de fuego en el Tiro Club local. La entidad se ha convertido en un lugar de encuentro social para los aficionados a la actividad. Un café cerca de la estufa a leña que entibia el ambiente -dado que no tienen gas natural- mientras se espera el turno, una charla con los otros tiradores forman parte de la rutina. Por supuesto, las conversaciones giran en torno a experiencias y los tipos, calidad y costos de las armas y proyectiles que se pueden conseguir en el mercado o lo último que se encuentran por internet.

Para recalcar, el tiro no solo convoca a hombres, sino también a muchas mujeres de distintas edades que se apasionan con la disciplina. Hay menores que se inician con armas de aire comprimido acompañados por sus padres.

Para tener en cuenta

La tenencia de armas de fuego está regulada por el Renar y para adquirir y portar una se debe contar con la CLU (Credencial de Legítimo Usuario). Se trata de un trámite en el que hay que acreditar que se está en condiciones para acceder a un arma, en el que hay que someterse a estudios psicológicos, médicos y no poseer antecedentes penales.

Hasta hace algunos años era engorrosa la gestión, pero últimamente se puede realizar por internet, lo que redujo notablemente los tiempos, explicó María Jimena García, tesorera de la entidad. Contar con el CLU es un requisito imprescindible para practicar la disciplina en las instalaciones. Pero además es necesaria esa credencial para portar el arma y transportarla.