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Dolor en Cipolletti por la muerte de un vecino tan querido como popular

Despiden con pesar al trabajador municipal, al fana de Cipo, al Mapuche pionero en la zona, al que albergaba en su casa a los pibes sin techo. Emotivas palabras de su hija.

Cipolletti despide con profundo dolor a un vecino querido y popular. A los 79 años, y tras dar una valiente batalla, falleció "El Negro Colli", un hombre recordado por su calidez, su espíritu comunitario y una entrega incondicional hacia su familia y amigos.

Trabajador incansable, a lo largo de su vida dejó su huella en distintos sectores de la comunidad: formó parte de Aguas y Energía, prestó servicios en el área de mantenimiento de la Municipalidad, se desempeñó como camionero en la empresa TSB y también estuvo en algún momento ligado al rubro de los taxis.

La historia del "Negro" en la ciudad comenzó desde muy joven. Su hija, Natalia Collinao, recordó con emoción los primeros pasos de su padre en la localidad.

De Valcheta al corazón de la hinchada albinegra

“Desde muy chico se vino de Valcheta a Cipolletti, con 14 años. Empezó a trabajar en el Corralón Yacopino, en el depósito, y ahí se hace fanático de Cipolletti e integró la barra de ese tiempo. Era muy amigo del Ruso Strack, gloria del club, quien estuvo acompañándo hoy en el último adiós a su amigo”

Su amor por el club albinegro, los asados compartidos y las tardes de fútbol marcaron una etapa imborrable de su vida. Con los años, y ya disfrutando de su jubilación, encontró nuevas pasiones en el tejo y el truco, entretenimientos donde revalidaba a diario su fama de hombre amiguero y sociable.

Un pilar de familia y pionero con identidad

Junto a su compañera de vida, su señora María Ester Acevedo, el "Negro" echó raíces firmes. Con sus propias manos construyó el hogar familiar y crió a sus dos hijas, Natalia y Mara. Sin embargo, la generosidad del matrimonio no tuvo límites.

“Tuvimos hermanos del corazón que formaron parte de la familia; chicos que no tenían dónde ir y mamá y papá los cobijaban. Iban a la escuela y comían en casa, siempre respetando sus nombres y apellidos. Mi papá nos enseñó desde muy chicos a compartir”, destacó Natalia, recordando una casa donde se sumaron entre 7 y 8 hermanos del corazón y que hoy se multiplica en muchos nietos.

Muy popular en la zona del Barrio Almirante Brown (en la intersección de 25 de Mayo y Perú, cerca del Sindicato de Camioneros), El Negro también dejó su marca en Balsa Las Perlas, donde construyó la casa de su hija Mara con orientación Mapuche, reivindicando sus raíces al ser considerado uno de los mapuches pioneros en la zona.

El adiós a un hombre inolvidable

En las últimas horas, las redes y las calles de la ciudad se llenaron de mensajes de afecto por parte de compañeros de trabajo, apasionados del fútbol, vecinos y amigos de toda la vida.

“Reconforta como una caricia al alma ver los mensajes de la gente. Era una hermosa persona, con luces y sombras como todas las personas, pero tremendamente querido”, concluyó su hija.

Cipolletti despide hoy a un "buen tipo", un hacedor de amigos cuya memoria quedará grabada en el barrio, en la cancha y en el corazón de quienes tuvieron la suerte de cruzarse en su camino. ¡Hasta siempre Negro!