Fue también portero de un colegio de nuestra ciudad y se reinventó como entusiasta emprendedor gastronómico. El mensaje de su hija vía LM Cipolletti.
El barrio 1200 Viviendas y todo Cipolletti despiden con profundo dolor a Luis Ricardo Álvarez, conocido cariñosamente por todos como "Luisito". A los 59 años, el ex portero del Colegio Industrial, actual emprendedor y vecino entrañable falleció a causa de una enfermedad coronaria contra la que dio pelea durante una década. Sus restos fueron velados este viernes, rodeado del cariño de sus seres queridos y de una comunidad que no olvida su huella.
Además de su labor en el ámbito educativo, Luisito fue un entusiasta comerciante. En 2019, junto a su hijo Nicolás, dio vida a su gran sueño gastronómico: Empanadas Los Nietos.
El proyecto comenzó en la cocina de su hogar y rápidamente se expandió con la modalidad de delivery -entrega a domicilio-, donde el costo del envío era a voluntad y colaboración del cliente. Con el tiempo, su esposa Roxana se sumó al equipo y el sabor de sus empanadas traspasó las fronteras de Cipolletti, llegando a clientes de Neuquén y Fernández Oro.
Más allá de su faceta trabajadora, la verdadera pasión de Luisito era su familia. Deja un gran vacío en sus cinco hijos -Tatiana, Nicolás, Bárbara, Genoveva y Micaela-, todos casados, y en sus 14 nietos, quienes eran el motor de su vida.
Símbolo de su calidad humana, su hija mayor, Tatiana, lo recordó con emotivas palabras: “Fanático de River, excelente abuelo, pero por sobre todo enamorado de su esposa. Compinche de sus sobrinos y el primero en ayudar a quien lo necesitaba”.
Tras el velatorio, la familia expresó su gratitud hacia la comunidad: “Queremos agradecer a nuestros familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo de él por sus palabras y acompañamiento en este momento tan doloroso para nosotros”.
Sus restos serán cremados próximamente, pero su memoria y su trabajo no se detendrán. En su honor, su esposa e hijos confirmaron que continuarán adelante con el emprendimiento gastronómico, manteniendo vivo el legado de esfuerzo, unión y generosidad que Luisito les enseñó día a día. ¡Hasta siempre, vecino!