La autopsia reveló la inexistencia de signos de criminalidad. Pero aguardan estudios complementarios para determinar las causas del fallecimiento.
El Ministerio Público Fiscal de Cipolletti espera los estudios complementarios que pidió realizar al cuerpo de la niña de 4 años que la madrugada del viernes 19 trasladaron al hospital Pedro Moguillansky, donde determinaron que había ingresado sin signos vitales.
Los resultados preliminares de la autopsia revelaron que no presentaba signos de criminalidad, a lo que se sumó la información que reveló que la criatura padecía una enfermedad renal congénita que requería el suministro de medicación en forma permanente permanente.
Ante ese cuadro, las pericias suplementarias solicitadas serán decisivas para establecer si esa patología agravó su estado e influyó en el deceso, o si fue otra la causa.
“Por el momento se investiga una muerte dudosa y estamos a la espera de esos resultados que son relevantes, según lo informado por los médicos forenses”, indicó este martes la fiscal Alejandra Altamira, quien se encuentra al frente de la causa.
La funcionaria destacó que además tras el trágico desenlace se ordenaron distintas medidas en el marco de la pesquisa. Entre ellas se tomaron declaraciones a familiares y personas del entorno.
También se realizó un allanamiento a la casa ubicada en la calle 9 de Julio casi Libertad, en el barrio San Pablo, donde residía la menor junto a sus padres y una hermana de 9 años, que también padece una dolencia similar.
La diligencia tuvo como objetivo el secuestro de documentación relacionada con el estado de salud de la pequeña, el tratamiento médico que debía cumplir y la medicación que le habían indicado. Pero además en el procedimiento pudieron detectar que vivían en un estado de precariedad, dado que, en el interior del inmueble, propiedad de la madre, notaron un desorden mayúsculo, falta de higiene y acumulación de diversos objetos.
La versión del contexto de desaliño en que se encuentra inmersa la familia ya había sido deslizada por vecinos, quienes se habían quejado por la permanencia de vehículos deteriorados estacionados frente a la casa, lo que acentuaba el aspecto de abandono.
Altamira manifestó que requirió la intervención de la SENAF -Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de Río Negro- para que se evalúe la situación en que se encuentra la hermanita de la nena fallecida y el resto del núcleo familiar.
El viernes pasado en horas de la madrugada la niña fue trasladada de urgencia al hospital Pedro Moguillansky, pero al efectuar las primeras maniobras de asistencia los profesionales médicos determinaron que había ingresado sin vida.
De inmediato se puso en marcha el protocolo indicado para estos casos dadas las dudas que habían surgido, con la comunicación de lo sucedido a la Justicia. Poco después la vivienda de la calle 9 de Julio al 1000 fue acordonada y quedó una consigna policial, mientras que trabajó el personal del Gabinete de Criminalística en la recolección de rastros y otros peritajes de rigor.
En esas circunstancias se efectuó el allanamiento en el que se secuestró documentación referida al estado de salud de la niña.