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Guadalupe Maqueda - maquedag@lmneuquen.com.ar
“Yo no hice nada del otro planeta, armé algo que ya está aprobado en otros países y se utiliza muy bien para esterilizar cualquier tipo de ambiente. La frecuencia de rayos ultravioletas, de onda corta, que irradia el tubo germicida destruye el ADN de virus, bacterias, hongos, todo tipo de gérmenes, al instante. Pueden estar sobre la superficie e incluso en el aire, elimina todo”, contó Edgar Fracchia, el cipoleño que experimenta con esta herramienta en el taller de su casa.
En diálogo con LM Cipolletti, el comerciante aclaró que no piensa usufructuar con esta lámpara ultravioleta. Lo que lo motiva es otra cosa. “Me gusta experimentar”, dijo. Y agregó: “En esta emergencia, para que todo termine más rápido, está bueno que todos aportemos algo. Yo puedo sumar con esto, porque les puede servir a otras personas”.
Siempre le gustó mucho dedicarse a la electrónica y aprender de medicina y otras ciencias. Pero su profesión pasa por otro lado. “Seguramente, mucha gente sabe más que yo del tema, pero capaz que no se ha dado cuenta de la utilidad que puede tener. Por eso comparto lo que estoy haciendo, la experiencia de mi taller les puede servir a otros”, indicó.
La primera vez que experimentó con la lámpara ultravioleta, lo hizo para depurar agua y en otro con texto muy distinto a la pandemia de coronavirus. Entonces, el tubo costaba 700 pesos. Ahora, volvió a comprar dos lámparas más para seguir experimentando y ya cuestan 2200 pesos.
El precio de la lámpara se triplicó, pero aún así no reviste de mucho presupuesto, y en la ecuación costo-beneficio, los resultados pueden ser muy buenos. “Esta luz no tiene límites de uso”, sostuvo Edgar.
Advirtió que en el mundo se aplica para desinfectar ambientes grandes, como hospitales, o vehículos como ambulancias, colectivos y trenes. Incluso en algunos lugares fueron colocados en ascensores o tienen una utilidad más específica, sobre el instrumental que se utiliza en odontología. Las virtudes de estas lámparas son tan efectivas que también se están probando en alimentos, evitando así la manipulación de químicos.
Pero, en cualquier caso, las personas no deben permanecer en el ambiente a desinfectar mientras el tubo se encuentra encendido.
“Yo le fabriqué un aparto portátil y casero para que lo lleven en una ambulancia, en colectivos, en cualquier ambiente. Lo desinfecta en 20 segundos”, detalló.
A la lámpara también se la puede utilizar con baterías de auto. Al tubo germicida después hay que ponerle todas las otras cosas que lleva cualquier equipo para encender, como balastro, arrancador, zócalos y deflector.
A la vista, se asemeja mucho al tubo fluorescente, con la diferencia de que el prototipo utilizado para desinfectar ambientes funciona con un gas -mercurio- que al ionizarse produce esa frecuencia de onda ultravioleta que mata virus, bacterias, hongos y todo lo que esté sobre la superficie.
“En 20 segundos podés esterilizar todo un ambiente sin tener que utilizar sustancias nocivas. Se arma como cualquier tubo común de luz, con cierto cuidado de cubrir la piel. Lo mismo que si fueses a manipular un químico. Yo lo hice a modo de prueba en mi taller, contra la pared; y mi hijo -Paul- se lo propuso a las autoridades”, comentó.
El tiempo de exposición a la luz puede ser mayor y llegar a los cinco minutos, para desinfectar ambientes muy contaminados.
Datos clave a tener en cuenta
Para utilizar la luz ultravioleta para desinfectar, solo hay que tener cuidado de cubrirse la piel, utilizar guantes y ponerse lentes de sol. Para utilizar al 100% la radiación del tubo, Edgar lo pintó con pintura reflectora. Así, aprovecha la capacidad de ionización que tiene al máximo. Los datos técnicos son: lámparas de radiación UV de 254 nanómetros. Vienen de 8 a 36 Watts, con instalación a 220 Volts o a 12.