Al respecto, los damnificados explicaron que el pozo tiene cerca de un metro de profundidad y que, dependiendo de la temperatura, se siente un fuerte olor a cloacas. Hace un mes aproximadamente que no obtienen respuestas y están cansados.
En este sentido, indicaron que en el mismo estuvo trabajando personal de Aguas Rionegrinas, pero que -a pesar de los reclamos- nunca volvieron para darle una solución.
"Colocaron como una rejita y se fueron. Acá hay muchos niños jugando en las calles y mucha presencia de gente que va a hacer las compras al mercado y al kiosco, es muy peligroso", expresó uno de los residentes del barrio, indignado por la situación.
Ahora esperan la presencia de Aguas Rionegrinas para que se lleven a cabo los arreglos correspondientes y poder volver a la normalidad nuevamente.