Así lo asegura ella, la consumidora de la marihuana, quien ayer habló pero prefirió mantener en reserva su nombre para no seguir añadiendo más repercusiones negativas a las que ya les produjo el operativo policial.
Habita con sus familiares en el asentamiento hace casi dos años. Allí, hace unos 8 meses, plantó en lo que considera su jardín semillas de la planta. Para su sorpresa, dieron dos ejemplares que crecieron en forma esplendorosa y pronto pudo utilizar sus cogollos para fumar y evitar tener las convulsiones que tanto le habían perjudicado su vida.
A través de internet y la televisión se había enterado de muchos aspectos que hacen al cultivo y uso medicinal y también tenía en mente los consejos dados por algunos de los médicos que la trataron por su dolencia. Le habían hablado del carácter terapéutico de la cannabis pero no se la podían recetar porque en la Argentina esto no está permitido.
Su enfermedad se denomina epilepsia con ausencia y le provoca hasta tres o cuatro ataques con convulsiones por semana. Su vida se le hacía muy difícil y penosa, aunque siempre luchó por salir adelante, por ella y por su familia. Sin embargo, no hallaba consuelo hasta que fumar la marihuana le permitió evitar las manifestaciones convulsivas y mejorar enormemente su calidad de vida.
Tanto es así que uno de los facultativos que la trató le permitió hasta andar en moto, lo que hasta ahora, merced a los efectos terapéuticos del vegetal, venía pudiendo hacer sin inconvenientes.
Sin embargo, el
allanamiento de que fue blanco su hogar y el secuestro de las hojas y de sus dos plantas la han condenado al pánico por la reaparición de los ataques.
"¿Qué voy hacer? Esto es desesperante. Te obligan, por más que uno no quiera, porque a uno no le gusta, a recurrir a los narcos para que te vendan la marihuana. ¿Pero qué hago? Lo que pasó me ha causado un desastre. ¿Cómo puedo llevar adelante ahora una vida normal, sin miedo a tener convulsiones otra vez?", planteó notablemente acongojada.
Afirmó que la Policía buscaba "balanzas, sobres y otras cosas que son para la venta entre los narcos, y no encontraron nada porque las plantas eran para consumo personal. Ni mi compañero fuma, él no consume nada. Y a mí con un par de pitadas tengo para todo el día. No me gustaría andar soñolienta".