La joven agredida por un delincuente que busca la Justicia contó como fue el traumático momento y que se encuentra en recuperación de los golpes sufridos. Advierte por desconocidos que se han instalado en el sector.
La joven de 23 años que el sábado por la noche fue atacada por un desconocido que está siendo intensamente buscado por las autoridades aún se restablece de las agresiones y el impacto emocional que sufrió.
“Estoy con licencia médica, recuperándome de apoco”, expresó Gabriela con tono de aflicción, en una charla que mantuvo con LM Cipolletti. Los dolores más severos los tiene en la zona abdominal, donde el delincuente la golpeó repetidas veces mientras le exigía que se callara.
Gabriela, mamá de una nena de tres años, volvía de trabajar de un súper Chino de la calle Naciones Unidas cuando fue sorprendida por el sujeto en un descampado ubicado en inmediaciones de Juan Bautista Alberdi y Valcheta, en el barrio Obrero, aledaño al Anai Mapu.
Recordó que venía escuchando música a bajo volumen, y que sacó el teléfono para cambiar de tema. Pero cuando estaba atravesando el baldío, donde abundaban los yuyos y la maleza y la iluminación es escasa, sintió que alguien se le acercaba corriendo y fue sorprendida por una persona que la tomó del cuello desde atrás y la derribó, para después arrastrarla hasta un lugar donde se le subió encima y le dio piñas en la panza.
“No me dio tiempo a nada, ni a verle la cara”, sostuvo la joven, que en ese momento pensó que la quería asaltar, por lo que le dijo que solo tenía su teléfono celular y se lo ofreció para que se lo llevara.
Pero todo indica que no era esa la intención del sujeto, que le ordenaba que no hablara, mientras le tironeaba de la ropa, presume con el fin de quitárselas para abusarla sexualmente.
Con desesperación, Gabriela comenzó a gritar pidiendo ayuda. Afortunadamente, vecinos que la escucharon salieron a ver que sucedía, lo que permitió que el sospechoso la liberara y saliera corriendo.
Luego llamaron a la policía, lo que produjo que se activara el protocolo de asistencia, que incluyó su traslado al hospital, donde le brindaron las primeras atenciones.
Gabriela vive desde hace unos tres años en el barrio Obrero y no descarta que el delincuente la hubiera estado esperando, ya que cuando sale de trabajar y vuelve a su casa, ubicada a un par de cuadras del lugar del ataque, cumple siempre con la misma rutina.
“Hago todos los días el mismo recorrido”, sostuvo. Reconoció que nunca había sufrido hechos de violencia a pesar de que el lugar genera temor por la cantidad de yuyos y poca iluminación.
Aunque agregó que escuchó que se han registrado robos en las últimas semanas, y los adjudicó de desconocidos que se han asentado en el sector.
Según presume, son “trapitos” (limpiadores de vidrios callejeros) y otros hombres que fueron desalojados de “aguantaderos” de la zona céntrica y otros barrios, que al no tener donde guarecerse buscan sitios alejados.
“Acá hay muchos, y son violentos. Se meten en casas y terrenos desocupados, y hasta se instalan entre los yuyales, y después salen a robar”, sostuvo.
“Está bueno que eliminen los aguantaderos, pero después esa gente no tiene donde ir, y caen acá”, lamentó.
La joven aseguró que el descampado donde fue atacada tenía yuyos y maleza crecida que supera la altura de una persona mayor, lo que, sumado a la escasa iluminación, se convierte en un escenario peligroso para quienes circulan por el lugar.
Aclaró que “tenía”, porque al otro día del episodio que sufrió, el terreno fue limpiado, de acuerdo a lo que le informó Lila Calderón, la referente barrial que se puso al hombro el reclamo.
“Tenía que pasar algo para que limpiaran. Por lo menos hicieron algo. Pero ojo, porque de noche la zona es muy oscura, y hay muchos chicos que andan por el lugar, porque hay varias canchas de fútbol”, advirtió.
El Ministerio Público Fiscal informó el lunes que investigan el hecho sufrido por Gabriela. Precisaron que tras tomarle declaraciones a la víctima se “activaron de manera inmediata distintas medidas investigativas coordinadas entre la Fiscalía, personal policial y la Brigada de Investigaciones, con el objetivo de identificar y localizar al presunto autor”.
También se recabaron testimonios, se relevaron registros fílmicos de cámaras de seguridad de la zona y realizando diversas diligencias orientadas a reconstruir lo sucedido. Además, hacían entrevistas y tareas periciales vinculadas al caso, se consignó desde Fiscalía.
Agregaron que se pusieron a disposición “todos los recursos necesarios para avanzar con la investigación y procurar el esclarecimiento de lo ocurrido”. En tanto que la Oficina de Atención a la Víctima (OFAVI) iba a entrevistar a Gabriela.