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Una pitbull escapó y mató al perro de una casa vecina

El hecho ocurrió a la vista de la dueña del animal atacado, en una vivienda del barrio 4 de Agosto.

Una perra pitbull, que se escapó de la casa de sus dueños, mató con sus poderosos mordiscos a un perro pastor belga al que atacó salvajemente en el patio de una vivienda vecina, en un sangriento episodio ocurrido en el barrio 4 de Agosto. El hecho vuelve a poner sobre el tapete la ferocidad incontrolable de la raza del can agresor, considerada entre las más peligrosas que existen y que se ha expandido inusitadamente como mascota en muchos hogares de Cipolletti.

Los acontecimientos se precipitaron ayer al mediodía, cuando Solange Antiqueo llegó a su domicilio ubicado en la calle C, manzana B, lote 4, frente a una chacra. Como era la costumbre, apenas abrir el portón de entrada, salieron sus perros a recibirla. En eso, la pitbull llamada Chicha, que ya en el pasado había demostrado su mal carácter perenne, logró salir de la propiedad vecina y sin miramientos encaró a su perro Kin, que apenas atinó a defenderse.

La bestialidad del feroz animal no se detuvo hasta que su víctima quedó prácticamente destrozada y agonizante. Tal era la furia de la malvada mascota que no aflojó en su propósito de exterminar al pastor belga aun cuando Solange intentó varias alternativas para parar con la agresión. Así, se proveyó como pudo de agua caliente y se la arrojó a la perra, que ni se mosqueó. Tampoco se detuvo ante los palos que le propinó e, incluso, los ladrillazos que alcanzó a arrojarle. Nada fue suficiente. En unos cuantos minutos, Kin yacía malherido y moribundo.

Consumada su faena, Chicha se alejó del lugar, de vuelta a su casa. Allí actualmente no habita la familia dueña de la pitbull, sino otra a la que le han prestado las instalaciones. La perra campea en el lugar hace no menos de 5 años.

Solange no podía salir de su estupor y su rabia. Ella tiene otros cinco perros más, todos de raza de la calle, ninguno de ellos agresivo. Además, en la vivienda estaban entonces dos de sus tres hijos, junto con su madre y abuela de los chicos, una persona de edad, con discapacidad y problemas de salud. No se encontraba su esposo, que quizá podría haber ayudado a que fuera otro el desenlace. El riesgo para su familia fue grande, ya que sus chicos son todos muy pequeños y la nona no podría haberse defendido.

Kin expiró ante los ojos de su dueña, que ya se había comunicado con un veterinario para intentar salvarlo. No pudo ser. No aguantó.

Riesgo continuo

Un pasado de gran agresividad

Las crueles y peligrosas andanzas de la pitbull Chicha tienen hace tiempo sumida en la preocupación a Solange Antiqueo y su familia. Años anteriores hizo una presentación en el Juzgado de Faltas del Municipio y en tres ocasiones ha hecho exposiciones policiales. Durante el ataque de ayer llamó a la Policía, donde le dijeron que no podían apersonarse porque se trataba de un tema relacionado con un perro. Ayer ya tenía previsto impulsar no una exposición sino directamente una denuncia. La iba a radicar en la Comisaría del barrio Anai Mapu. Cuando se construyó la pared medianera con la vivienda de los propietarios de la pitbull, esta agredió a un albañil. “Siempre fue una perra mala”, enfatizó Solange, temerosa de seguir conviviendo por la cercanía con un animal de esas características. Y más habiendo niños y una persona mayor discapacitada. Evidentemente, la Policía y el área de Zoonosis y Vectores de la comuna tendrán que actuar. El riesgo de ataques a otros canes y a humanos es muy alto.