El movimiento se originó por el simulacro anual de las puertas de seguridad y emergencias de la ciudad, ya una tradición con la que se cierran las capacitaciones de distintos organismos locales.
Coordinados por los instructores del cuartel de Bomberos, se realizó un
simulacro de incendio en el edificio del Municipio y también hubo tareas de rescate y búsqueda de personas con canes. Bomberos, enfermeros de clínicas y el hospital y policías rindieron su examen al responder al llamado de los operadores de la Central de Emergencias. La demora de las ambulancias y el trabajo de los rescatistas fueron dos de los aspectos bajo la lupa en el simulacro.
Los organizadores y las autoridades de cada organismo de urgencias evaluarán ahora los tiempos de respuesta para mejorar sus procesos de respuesta. El objetivo es trasladar las conclusiones individuales y colectivas del ensayo al trabajo diario.
Más realista, imposible
La puesta en escena, con escalera de bomberos para rescates en altura incluida, fueron muchos los vecinos que se pararon a ver qué pasaba. Y una de las testigos sufrió un bajón de presión que obligó a los enfermeros a dejar la "actuación" para responder a una demanda real.
Los vecinos se dieron cuenta de que la mujer se había descompensado y llamaron a los profesionales, que la asistieron rápidamente.