Un vecino de San Antonio Oeste construyó su casa con forma de torre de ajedrez. La obra, que comenzó en diciembre de 2015, está a pocos metros de la ría. Su propietario y mentor es Esmir Ocampos, conocido como “Bañadera”, responsable del matadero municipal, quien en los próximos días se mudará luego de terminar los últimos retoques.
La altura, los grandes ventanales y la blancura de las paredes destacan la casa en el paisaje barrial, que ya se convirtió en un punto de referencia geográfico: “De la torre de ajedrez, dos cuadras para allá”, se escucha en el barrio cuando alguien pide referencias. Y también ya es común ver a turistas posando frente a la vivienda para llevarse un recuerdo de la casa de ajedrez.
La vivienda tiene siete metros de diámetro en la base y sus habitaciones se distribuyen en planta baja, primer y segundo piso.
Tan peculiar como la casa es la historia del dueño. Ocampos admite públicamente que durante su adolescencia se extravió y tomó el camino de la delincuencia. Hasta le confesó a una concejal, en plena sesión, que había robado en su casa. Ocurrió cuando fue al Concejo a tramitar la habilitación para operar el matadero. “Yo robé en su casa”, le aseguró Bañadera a la edil. El hecho había ocurrido muchos años atrás, y hasta ese momento la damnificada, que resultó desvalijada, no sabía quien había sido el autor.
Como una promesa, tiempo después comenzó a elaborar el proyecto para edificar su hogar y adoptó el modelo de la torre de ajedrez, en “agradecimiento al Señor”.
En los próximos días, avisó por Facebook, será la inauguración. Y ya se habla de que será un acontecimiento popular con reflejos religiosos.
El dueño confesó en el Deliberante su pasado como delincuente y construyó la casa como un homenaje a Dios.