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Un amor adolescente y un reencuentro soñando para volver a tocarla 20 años después

Confió en recuperar el instrumento que definió cuál sería el camino de su vida y lo logró. El hombre, su guitarra y una historia con final feliz.

Se le llenan los ojos de brillo cuando recuerda ese primer contacto. Él tenía apenas tenía 16 años y la soñaba mientras ensayaba con los pibes del barrio en el garaje de Mauro, uno de los de la banda.

Su viejo se la compró un tiempo después que de empezara a tomar clases y pasó de una vieja acústica con la que experimentó los primeros rasguidos al sonido de una Stratocaster de los 90' Squier Japan by Fender eléctrica: ¡todo un flash!

Unos años después y por esas cosas de la vida, le vendió a otro músico y amigo la Squier Fender que lo acompañó en sus inicios. “Era un belleza, blanca y celeste, medio turquesa. Y con esa guitarra conocí el rock, armé mi primera banda que se llamó Etiqueta Negra. Tocamos en muchos lugares, éramos muy chicos, pero fue una época hermosa”, contó Leandro “El Tano” Brevi, músico de Allen y la región, protagonista de esta historia.

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La música, el rock y el blues, marcaron el camino de su vida y con la guitarra a cuestas recorrió diferentes escenarios de la zona y el país y tuvo la dicha de conocer a grandes artistas de esos géneros. Hoy con casi 40 años, está a punto de vivir otro momento que lo trasladará al primer amor.

Entre la cosa nostálgica y pensamientos que se agolparon en su cabeza, casi 20 años después de haberse separado de la Fender, volvió a contactar a quien se la había vendido. La guitarra estaba en Mendoza, prácticamente desarmada, y le propuso a ese amigo que la tenía en su poder, un cambalache ideal.

“Le dije a Dani Veas que quería recuperar mi guitarra, que le mandaba una funcionando para que él, que ya no tocaba la viola, volviera a hacerlo. Y no dudó. Me dijo que sí e hicimos el intercambio’’, contó Lea Brevi.

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Ya con su Fender de regreso en Allen empezó un proceso de restauración. La armó, con la ayuda de otro amigo le cambió los micrófonos por unos importados de la misma marca de la viola, la envió a restrastar y le peló la caja porque la habían querido customizar con un estilo que no le copaba.

El toque final se lo dio un luthier amigo, Ezequiel Baruj (Guitar Workshop en redes), que la repintó generando en la caja de la guitarra un efecto de envejecimiento minucioso e increíblemente real.

El domingo y en General Roca, Lea Brevi volverá a tocar la misma Fender Stratocaster japonesa modelo 90’ con la que descubrió su amor incomparable por la música. La cita será en Rapsodia, un bar que está ubicado sobre la calle Mendoza.

“Vamos a con la Blowin Blues, la banda que integro y en la que hacemos blues de Chicago de los años 60. Va a estar muy bueno, sentir otra vez su resonancia, que es distinta a las guitarras que vengo usando. Me va a cambiar la forma de tocar, incluso porque es un sonido más dulce”, concluyó.

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