Víctor Hugo Parra, el gomero damnificado por el terrible choque del Bora, esperaba aún que los empleados municipales le den una mano para retirar todos los escombros que quedaron en el local, al que todavía no podía entrar. Esperaba en la vereda, pacientemente, que llegue alguien.
"Hay que sacar todo y poner una chapas, si no a la noche esto queda abierto", dijo el comerciante, con preocupación.
Desde Obras Públicas, el titular Gustavo Zovich, aseguró que -pese al estado de destrucción que presenta el inmueble- no corre peligro de derrumbe. No obstante, agregó que una cuadrilla de empleados municipales va a apuntalar las paredes para resguardar la seguridad.
"Todo eso es mampostería de ladrillo, una construcción vieja del barrio Santa Clara, que no tiene columnas de hormigón. Por eso la vamos a apuntalar, hasta que se puedan hacer las mejoras", expresó el funcionario municipal.
"Vino bien el hombre, aclaró el gomero. Se lamentó por lo sucedido, le pidió disculpas y se dirigió al seguro. "Yo ya no llego, pero mañana me doy una vuelta", cerró Parra.