El encuentro es organizado por la comisión de panaderías de la CIC, cuyos dirigentes son Marcos Flores, Miguel Valdebenito, Mario Molero y Raúl Vargas. Han sido convocados todos los propietarios del sector, a efectos de decidir en conjunto el precio de referencia.
Ayer se supo que los montos que se barajan para la venta al público son de 38 pesos el kilo de la especialidad más barata, que es el felipe, mientras que las demás costarán mínimo 2 pesos más para quedar en 40 e incluso más. Para el reparto a bocas de expendio el costo será de 28 pesos.
En cuanto a las facturas, su valor se elevará a entre 75 y 80 pesos, con lo que, de seguir la escalada inflacionaria, se puede temer que no demasiado lejos en el futuro podría rondar los 100 pesos.
Para los panaderos resulta imposible hoy por hoy esquivar el aumento de sus productos, pese a que el
consumo ha decaído en forma más que significativa en los últimos meses.
"Es una locura lo que está pasando. El consumo cayó muchísimo pero tenemos que subir los precios porque si no, fundimos". Un panadero cipoleño. Prefirió el anonimatoEn la actualidad, una caja de 20 paquetes de levadura, que suman en total 10 kilos, cuesta 700 pesos, en tanto que la caja de grasa oscila entre 650 y 700 pesos y la de margarina entre 800 y 900. Por su parte, el insumo fundamental, la harina, no baja de 320 pesos la bolsa de 50 kilos.
A todo esto hay que sumarle los efectos de los tarifazos. La última factura que pagó un panadero consultado alcanzó los 15.000 pesos, lo que le provocó un fuerte sobresalto por lo difícil de afrontar gastos como ése. También han sido muy fuertes los incrementos en el precio del gas.
Para los empresarios, mantener en blanco y al día a sus empleados es otro enorme reto. La suba salarial, todavía no homologada pero ya pagada por muchos, es del 25 por ciento. Cada panificadora no tiene menos de cinco trabajadores para sus distintas tareas.