En la última semana se registraron tormentas con lluvia, granizo y viento, lo que obliga a que la gente abandone la playa. La mayoría lo hace en forma voluntaria, en cuanto suena el primer trueno. Sin embargo, a quienes no se quieren ir o salir del agua deben convencerlos los guardavidas.
Cuando el sol vuelve a salir, el oleaje continúa intenso y se torna peligroso sobre todo para quienes no conocen la reacción marina. De allí que se produjeran varios rescates en los días recientes, hasta el momento sin consecuencias graves.
"El trabajo que estamos realizando comienza con la prevención, ayudamos a la persona que necesita auxilio y, por último, rescatamos a quien no puede salir del mar", explicó el funcionario.
El celo de los guardavidas también está puesto en la caída de rayos, pues desde el verano pasado se dispuso que ante una eventualidad de este tipo deben izar una bandera negra y desalojar a la gente que se encuentre en el agua. Sucedió el último miércoles, y el operativo fue eficaz dado que se toma conciencia sobre la peligrosidad de una tormenta eléctrica.
Las medidas de seguridad incluyen a los mismos custodios de la playa, quienes tienen que retirarse a un lugar seguro una vez que comunican el alerta.
"Hay lugares que tenemos que evacuar totalmente, debido a que están a la intemperie, como es el caso de la bajada de los acantilados, Terraza al Mar y la bajada 28 de Febrero, esperamos incorporar mayor estructura a la vez que vamos ampliando la zona de cobertura", puntualizó Scalesa.