Entre la numerosa gente que siente aprecio por Miguel Fernández, más conocido como Tarzán por su afición a vivir en la copa de un sauce, existe gran inquietud en la actualidad. Una nueva orden de desalojo y los problemas de alimentación que estarían padeciendo él y sus más de diez perros ha despertado una honda preocupación, que se potencia porque el vecino estaría hoy incomunicado ya que su teléfono dejó de funcionar.
Fernández, nacido en Chile, tiene 68 años. Desde 1966 que reside en la Argentina y hace 13 años que habita en una casa en ruinas en medio de un amplio predio, donde hay algunos árboles. El terreno, ubicado al noreste de Cipolletti, cerca del basural, es reclamado por una familia de apellido Boronobeik, pero el amante de la vida arborícola asegura que le adeudan una cifra millonaria en pesos en concepto de indemnización por haber cuidado el lugar sin que le pagaran un peso.
El 15 de mayo recibió una nueva notificación judicial por el caso, lo que volvió a despertar la alarma por su situación. Gente que lo ayuda y que también les brinda asistencia a sus perros quedó muy preocupada por la instancia, ya que en la actualidad no tendría ingresos fijos y su situación nutricional podría estar complicada.
En estos días, las personas que le tienen afecto y que no han podido visitarlo hace un tiempo se preparan para concurrir hasta su precario hogar y darle la asistencia que puedan reunir. Los fríos de esta época son muy peligrosos para la salud y los requerimientos alimentarios se multiplican.