Los aportes en dinero de distintas familias permitieron a Francisco y Anita pagar el alojamiento diario en un hostel de calle Italia. Gutiérrez tuvo múltiples palabras de agradecimiento para las personas que se acercaron a su vivienda y resaltó que "fue mucha la gente que llamó, que ayudó".
Por contrapartida a la movilización de particulares, no hubo contactos de funcionarios gubernamentales o judiciales, lo que generó una gran incertidumbre en los hermanos que se animaron a contar públicamente su triste situación. No sólo describieron las denuncias por maltrato familiar, sino que revelaron que sus padres "creen que llevamos el diablo adentro".
Al ser consultada sobre el tema de la asistencia oficial, Gutiérrez fue contundente y afirmó que "nada, absolutamente, ni me han llamado".
La mujer recordó que "los padres son pudientes" aunque aclaró enseguida que los jóvenes "no quieren estar con ellos". La familia de Anita y Francisco tiene una importante propiedad en Cipolletti y alquila un salón, además de un departamento; otro espacio es ocupado por los padres cada vez que viajan desde la ciudad mendocina donde viven, en General Alvear. Gutiérrez confirmó que "vino la madre y la sacó (de la vivienda).
Parece irónico, tienen varios departamentos y ellos (los hermanos) están en la calle".
Proyectos
"Quieren valerse por sí mismos"
Anita es diabética y tiene epilepsia, su hermano Francisco sufre una leve deficiencia mental y presenta problemas motrices. De todos modos, los jóvenes quieren trabajar vendiendo comidas y otros productos que cocinaría Anita, quien es chef. La vecina que los apoya, María Gutiérrez, destacó que "ellos quieren valerse por sí mismos" y alertó que Anita sufre mucho esta situación debido a sus problemas de salud.