José Luis Bunter, titular de la CIC, manifestó la necesidad que hay de fiscalizar toda la actividad que pueda presentar algún grado de ilegalidad. Expresó que se hará particular hincapié en la supervisión bromatológica, para determinar si los alimentos cuentan con un origen preciso y autorizado y para saber si han sido manipulados, transportados y almacenados respetando las exigencias de leyes y ordenanzas en vigencia.
Están en la mira unos 25 puestos de venta instalados en la vía pública. Se exigirá el cumplimiento de normas bromatológicas y de procedencia.
También se controlará que los artículos fabricados llenen todos los requisitos de legalidad para la venta, a fin de erradicar los circuitos informales e irregulares de comercialización.
"Queremos terminar con el comercio trucho", enfatizó Bunter, para quien la defensa del sector legal y que paga impuestos, sueldos y cargas previsionales resulta por demás justo y prioritario.
El lanzamiento de los controles no será la única actividad conjunta que la Cámara desarrollará con el Municipio. Entre marzo y abril se empezará también un trabajo sostenido y meticuloso para reformar y poner al día el actual Código de Comercio.
Está previsto avanzar en un estudio y discusión por ramas mercantiles, de modo que cada sector pueda aportar sus experiencias y puntos de vista sobre lo que se va a legislar. Así, por ejemplo, los panaderos contribuirán en todo lo concerniente a las panaderías, los carniceros sobre las carnicerías y así en cada una de las actividades que hay en la ciudad.
La iniciativa fue dada a conocer por Juan Carlos Colombo, responsable del área comercial de la comuna, y confirmada ayer por Bunter, quien destacó la predisposición de las partes para avanzar a fondo y en consenso sobre cada uno de los ítems a legislar.
El análisis de cada artículo existente, su modificación y la incorporación de otros nuevos se hará en el tiempo que resulte necesario en busca de resultados óptimos.