Originalmente el municipio local dispuso cobrar a todos los concurrentes en este tipo de rodados, 2.000 pesos por realizar el servicio de saneamiento, el que se efectuará mediante un operativo para evitar que arrojen las deposiciones en cualquier lado, como viene ocurriendo históricamente.
Sin embargo, la medida tuvo una férrea oposición entre los “rodanteros” locales, que al movilizarse sumaron cerca de 80.
La queja los llevó hasta las oficinas municipales, donde plantearon en una reunión que mantuvieron el martes con el intendente Adrián Casadei y miembros de su gabinete, que era excesivo el monto y pidieron ser considerados como habitantes del lugar.
Alegaron, además, que a diferencia de los turistas que acostumbran a permanecer semanas, sus estadías suelen ser breves, como fines de semana, y que no requieren de una evacuación por ser menores las cargas, las que retiran en sus propias casas.
Tras la deliberación y ante una propuesta del municipio, acordaron pagar 1.000 pesos por año y 500 en caso que requieran limpiar sus sanitarios.
Gustavo Fernández, uno de los integrantes del grupo, manifestó su satisfacción por el desenlace del reclamo.
“Estamos conformes porque nos escucharon”, destacó. Pero también se entusiasmó porque las autoridades les indicaron que una vez que termine la temporada, serán convocados para que efectúen aportes para el manejo futuro del sector en relación a los vehículos de acampe, sobre la base de la experiencia que ellos ostentan.
“Hay un buen proyecto para el futuro”, resaltó, pues los ingresos producidos serán destinados a mejorar el área en procura de cuidar el medio ambiente.
Fernández admitió que el municipio debía intervenir y tener mayor presencia dado los perjuicios que están provocando los visitantes desaprensivos.
Frenar el desastre
El municipio inició el último fin de semana el procedimiento para que los desechos acumulados en los sanitarios de los vehículos no los descarguen en cualquier lugar del paisaje.
Muchos lo hacen sin reparar en los daños causados, y al final de cada temporada el área de La Conchilla -que tiene una extensión de poco más de 8 kilómetros de bellísima costa y donde suelen instalarse en verano cientos de rodados- queda sembrada de desechos, opacando el paisaje y castigando el medio ambiente.
La flamante operatoria de saneamiento se inicia cuando el visitante llega al Portal de Entrada.
En primer lugar le vacían los depósitos de su vehículo y le colocan un precinto de inviolabilidad. Luego al retirarse en el mismo retén deberán evacuar el contenido en tanques instalados bajo tierra.
Esas cargas posteriormente serán transportadas a las piletas de tratamiento cloacal de ARSA. Toda la labor la realizará una firma autorizada por la comuna.
Mientras que si el rodado no posee baño tendrán que alquilar uno móvil al privado a un costo de 3.000 pesos, lo mismo que quienes llegan con carpas.
En este último caso los locales también lograron una rebaja por gestión de los “rodanteros”, y deberán abonar 2.000 pesos.