El imputado sólo tenía antecedentes por un hecho ocurrido en el 2011 y por este motivo no tuvo problemas en reconocer que el ilícito que le imputaban era el segundo en su vida. Aceptó su responsabilidad y mediante un juicio abreviado le impusieron una pena de tres meses de prisión efectiva. Sin embargo, el delincuente se ofreció para trabajar en una obra edilicia y destacó que tiene conocimientos de albañilería. En el diálogo con las partes, se precisó que la labor comunitaria será desarrollada en una iglesia o una escuela primaria de su barrio.
Más allá de que todavía no se expidió la Cámara Criminal -lo hará la semana que viene-, se descuenta que el condenado no irá a la cárcel y podrá cumplir la pena impuesta brindando un servicio a la comunidad.
Lo acordado entre el fiscal y el defensor no es una novedad y forma parte de una política que apunta a una efectiva reinserción de los autores de delitos.