El atacante fue detenido y permanecía anoche en esa condición, a disposición de la jueza de Feria, Florencia Caruso.
Enseguida, la propia familia de la niña y vecinos se pusieron en contacto con la Policía y le pidieron su presencia. Se inició un operativo que desembocó en una casa situada en Naciones Unidas y Juan XXIII.
En ese lugar, el atacante consiguió entrar luego de patear la puerta principal. Mientras profería gritos, se encontró con una joven y su bebé de seis meses, al que estaba amamantando. De manera impune, los atacó primero a golpes de puño y después con una botella rota. La pareja de la mujer acudió de inmediato pero se encontró con la Policía irrumpiendo en el lugar. Los agentes lo confundieron con el autor de la
agresión y terminaron baleándolo en las piernas, aseguraron las víctimas (ver "Lloraba de bronca...").
La confusión fue aprovechada por el atacante, que rompió una botella e intentó matar a la mujer y a su bebé. Con coraje, Yarella pudo protegerse con el brazo derecho, aunque no pudo evitar varios cortes en el rostro. Finalmente, los efectivos consiguieron apresar al hombre.
Madre valiente
Lo defendió con uñas y dientes
Yarella vivió experiencias como asaltos, pero nunca había atravesado una situación dramática como la de ayer. De manera muy gentil, atendió a LM Cipolletti y se sobresaltó cuando escuchó caer un objeto de hierro al piso. Por un pedido de ella, su familia buscó otra casa. Con un inocultable miedo, aseguró: "No quiero volver".
El bebé al que defendió aferrándolo con el brazo izquierdo se llama Santino y tiene sólo 6 meses. Por fortuna, resultó ileso.
Amenazó con degollar a su sobrina de un año
La principal hipótesis de la Policía provincial es que el
ataque protagonizado por el joven detenido se derivó de una ingesta de estupefacientes. De acuerdo con el relato de sus familiares, el atacante decía que tenía visiones y gritaba. De repente, tomó a su sobrina y a pesar de los ruegos de su hermana, se alejó en dirección a la calle. En ningún momento despegó la hoja de un cuchillo de la garganta de la niña de un año y medio, y de esa manera caminó más de una cuadra, hasta que la abandonó en el piso.
Aparentemente, al sentir las sirenas de los patrulleros, buscó ocultarse y entró por la fuerza en la casa de la pareja conformada por Luis Pezo, de 24 años, y Yarella. Ellos se encontraban junto a sus tres pequeños hijos. El más chico, de seis meses, es el hijo en común de ambos.
Ya eran las 4 de ayer cuando se produjo la irrupción del joven en el domicilio situado en Naciones Unidas y Juan XXIII, donde Yarella buscaba hacer dormir a su bebé. Su esposo se encontraba junto a los otros dos niños y se despertó por los ruidos; cuando quiso ayudarla, se encontró con la Policía.
El detenido tiene 21 años y según la Policía no tendría antecedentes. En cuanto a su ocupación, trascendió que es barrendero. Ayer, las víctimas confirmaron que es un obrero municipal.