Las estafas virtuales buscan nuevos destinatarios y detectan una nueva modalidad en la provincia. La modalidad fue descubierta ya advertida por el Poder Judicial.
Una nueva modalidad de estafa comenzó a encender señales de alerta en Río Negro y volvió a poner en el centro de la escena la vulnerabilidad de los entornos digitales vinculados a trámites oficiales.
El mecanismo, detectado en los últimos días, apunta directamente a personas matriculadas y usuarias del sistema judicial, a quienes los delincuentes intentan engañar mediante llamados telefónicos y correos electrónicos que simulan provenir de organismos oficiales.
La maniobra fue advertida a partir de múltiples comunicaciones sospechosas en las que los estafadores se hicieron pasar por integrantes del Poder Judicial. Bajo esa fachada, los delincuentes buscan generar confianza en sus víctimas para luego avanzar con el engaño. El objetivo final: tomar control de cuentas personales, principalmente de WhatsApp, y acceder a información sensible.
El esquema del fraude presenta una secuencia clara y cada vez más frecuente en este tipo de delitos. Todo comienza con un llamado telefónico en el que el interlocutor se presenta como funcionario judicial. Durante la conversación, solicita a la víctima corroborar datos personales o información vinculada a su matrícula profesional, lo que refuerza la apariencia de legitimidad.
Una vez generado ese primer vínculo de confianza, el paso siguiente es clave: los estafadores indican abrir la aplicación de WhatsApp, activar el altavoz o incluso vincular un nuevo dispositivo. Esta última acción es la que permite el acceso indebido a la cuenta. En términos técnicos, se trata de una maniobra de “secuestro de cuenta”, que habilita a los delincuentes a operar desde el perfil de la víctima sin su consentimiento.
Con el control de la cuenta, los ciberdelincuentes pueden enviar mensajes a contactos, solicitar dinero, difundir nuevos engaños o acceder a información privada. Se trata de una cadena de fraude que puede escalar rápidamente y afectar a múltiples personas.
Este nuevo intento de estafa no es un hecho aislado. Días atrás, se registró un episodio similar a través de un correo electrónico masivo que simulaba provenir de un juzgado de Familia. En ese caso, el mensaje incluía un enlace o archivo adjunto que invitaba a ser descargado.
El objetivo era el mismo: obtener acceso a dispositivos o datos personales mediante técnicas de phishing. Este tipo de ataques digitales busca engañar al usuario para que realice una acción que comprometa su seguridad, como ingresar contraseñas o instalar software malicioso.
Si bien la maniobra está dirigida principalmente a abogados y personas matriculadas que interactúan con el sistema judicial, el riesgo no se limita a ese sector. Cualquier usuario que reciba este tipo de comunicaciones puede convertirse en víctima.
La utilización del nombre del Poder Judicial como señuelo amplía el alcance del engaño, ya que muchas personas pueden interpretar estos contactos como legítimos, especialmente si tienen trámites en curso o han tenido vínculo previo con el sistema.
Desde los organismos oficiales se reiteró que no se solicitan datos personales, códigos de verificación, contraseñas ni accesos a cuentas digitales a través de llamadas telefónicas. Tampoco se pide la vinculación de dispositivos de WhatsApp como parte de ningún procedimiento institucional.
En este contexto, las recomendaciones son:
Además, se sugiere que ante cualquier duda los usuarios se contacten con la Mesa de Ayuda o utilicen los canales institucionales habilitados para consultas y trámites.