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Monitorean la remediación ambiental tras la extracción de arenas silíceas en el Alto Valle

La Provincia inspeccionó canteras para controlar el cumplimiento de las condiciones de explotación vigentes.

La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro realizó nuevas inspecciones en canteras de arenas silíceas del Alto Valle, con el objetivo de verificar el avance de los procesos de remediación ambiental y el cumplimiento de las condiciones de explotación vigentes.

Las recorridas incluyeron distintos puntos de extracción donde se evaluó tanto la actividad productiva en curso como las tareas de recuperación de sectores ya intervenidos. El control se enmarca en las obligaciones ambientales que deben cumplir las empresas del sector.

Entre los sitios inspeccionados se encuentran la cantera Weber, donde conviven áreas en producción con otras en etapa avanzada de recuperación, y la cantera Bauti 19, que presenta un importante grado de remediación ambiental.

Estas verificaciones permiten analizar en terreno el estado real de cada sector, contrastando los avances con lo establecido en las autorizaciones de explotación otorgadas por la provincia. El objetivo es garantizar un proceso ordenado y controlado.

Seguimiento durante toda la vida útil

El jefe del Departamento de Minería de la Secretaría, Sergio Voglino, explicó que estos controles forman parte de un seguimiento permanente que el organismo realiza desde el inicio de la actividad hasta su cierre definitivo.

Según detalló, el monitoreo busca asegurar que la explotación se desarrolle bajo criterios ambientales adecuados en todas sus etapas. Esto incluye desde la planificación inicial hasta la finalización de los trabajos y la recuperación del área intervenida.

Qué implica la remediación ambiental

La remediación constituye una obligación establecida en las autorizaciones que habilitan la explotación de las canteras. Se trata de un conjunto de tareas destinadas a restablecer condiciones ambientales adecuadas una vez finalizada la actividad extractiva.

El proceso no implica reconstruir exactamente el terreno original, sino aplicar medidas que permitan recuperar su funcionalidad ambiental. Esto incluye la estabilización de taludes, la adecuación de pendientes y la integración del espacio al paisaje circundante.

Uno de los aspectos centrales de la remediación es la reincorporación del suelo de destape, una capa fértil que contiene semillas, materia orgánica y microorganismos fundamentales para la regeneración natural del ecosistema.

Además, se realizan trabajos de escarificado para mejorar la estructura del suelo, facilitando la infiltración de agua y promoviendo el desarrollo de la vegetación. Estas acciones son clave para acelerar la recuperación del área afectada por la extracción.

Tiempos variables según el entorno

El tiempo que demanda la recuperación ambiental depende de múltiples factores, entre ellos las condiciones climáticas, la cantidad de precipitaciones y el tipo de vegetación presente en cada sitio intervenido.

De acuerdo a lo informado por el área técnica, en algunos casos el proceso de regeneración puede comenzar a evidenciarse en pocos meses, mientras que en otros puede extenderse entre uno y dos años hasta lograr resultados visibles.

Las inspecciones permiten verificar que las tareas se ejecuten conforme a la normativa ambiental vigente en la provincia, reduciendo el impacto de la actividad extractiva y promoviendo una restauración progresiva del suelo y del paisaje.