Continúa el corte de prestaciones de un colegio profesional a los afiliados al PAMI en Río Negro. Denuncian atrasos en los pagos, desfasaje de precios y la aplicación de topes.
La atención oftalmológica para los afiliados al PAMI en Río Negro atraviesa un momento crítico. Tras meses de reclamos sin respuestas concretas por parte de la obra social nacional, la Asociación de Oftalmólogos de Río Negro inició medidas de fuerza y anticipó que no las suspenderá hasta no tener respuestas a sus reclamos.
En diálogo con la prensa, Jorge Mancini (matrícula provincial 6407), referente del sector, detalló el asfixiante panorama económico que atraviesan los profesionales y advirtió que hay cinco puntos de reclamo que debe responder la administración de la obra social a nivel nacional.
La disputa comenzó en septiembre del año pasado, pero ninguna de las cuestiones planteadas por los profesionales tuvo respuesta concreta. En enero hubo una reunión con autoridades nacionales de PAMI donde los oftalmólogos plantearon cuáles eran los puntos de conflicto. Sin embargo, nada cambió.
Los oftalmólogos de Río Negro iniciaron una suspensión parcial de la atención al PAMI hace una semana al considerar que continuar brindando el servicio era "ir a pérdidas". Hasta el momento no hubo una convocatoria al diálogo.
El núcleo del conflicto radica en una actualización de valores por las prestaciones. Según Mancini, el nomenclador —la tabla que define cuánto se paga por cada práctica— está atrasado desde el año 2022.
"Hoy tenemos un 170% de atraso en las prestaciones básicas. Si analizamos lo que sería cubrir el atraso histórico para volver a valores reales, estamos hablando de un 200% de desfase", explicó el profesional.
A este escenario se suma una degradación en el escalafón profesional. Mancini denunció que la obra social les liquida sus honorarios bajo una categoría que no corresponde a su formación: "Nos pagan como técnicos, cuando un médico especialista de cualquier otra rama percibe el doble que nosotros por su trabajo".
La cadena de pagos, que antes funcionaba con una demora de 30 a 45 días, se ha extendido significativamente. Actualmente, los oftalmólogos están percibiendo sus haberes con dos meses y medio de retraso, lo que en un contexto inflacionario diluye el valor de la prestación.
Sin embargo, uno de los puntos que más fricción genera en el día a día de los consultorios es la implementación de topes de atención automáticos.
Los profesionales aseguran que el sistema bloquea la cobertura sin aviso previo. "El paciente viene al consultorio y, al intentar cargarlo, salta un mensaje diciendo que el paciente o el profesional llegaron al tope. En ese momento, no tiene cobertura y no se lo puede atender", detalló Mancini.
A pesar de la gravedad de la medida, desde la Asociación aclararon que no se trata de un corte total de servicios, sino de una suspensión de la cuenta corriente. El objetivo es no desproteger los casos de urgencia o gravedad.
Se mantienen: Cirugías y toda atención programada que, de postergarse, pueda traer complicaciones a largo plazo para la visión del afiliado.
Se suspenden: Controles de rutina, consultas programadas y chequeos generales.
Mancini advirtió que la única manera de normalizar la atención es avanzar en una mesa de negociación con PAMI Central porque, de no mediar cambios en los puntos de conflicto, brindar atención a los afiliados de la obra social es ir a pérdida.
"Atender como PAMI pretende no se puede llevar adelante; va directamente en contra de nuestra economía", sentenció Mancini. La postura de la Asociación es firme: no se levantará la medida hasta obtener una respuesta de PAMI Central que restablezca el equilibrio económico-financiero de los consultorios.