Convirtieron su día a día y su lugar preferido en la provincia en emprendimientos de los que disfrutan los turistas que llegan a la provincia.
Los emprendimientos suelen arrancar con hobbys o con actividades a pequeña escala. Sin embargo, en Río Negro hay mujeres emprendedoras que se animan a proyectos dedicados al gran público a través del turismo. Zulema Rodríguez y Marina Dávila son dos de las emprendedoras que se animaron a crear espacios turísticos.
Zulema Rodríguez es una de las creadoras de Las 4F Turismo Rural, a 20 kilómetros de Bariloche, construido por ella y su familia. “Vivimos en el campo toda la vida, y es algo muy lindo, pero la economía es baja por lo que haber encontrado la veta turística nos ayuda. Es una gran alternativa de progreso”, contó.
Zulema es la encargada de conversar con los turistas y pasar tiempo con ellos, a la vez que se ocupa de adentrar a los visitantes en los detalles del mundo rural con infinita paciencia y absoluta calidez. “Yo me ocupo de varias cosas, como recibir a la gente, publicitar el establecimiento, cocinar y compartir los secretos de la comida. Además, les muestro el tejido y ofrezco un taller especial de fieltro”, sostuvo.
Las 4F Turismo Rural es un emprendimiento de turismo rural en el paraje Ñirihuau Arriba. El turismo rural está en pleno crecimiento en Río Negro. No solo genera atracción en zonas turísticas, como Bariloche, sino en los denominados destinos de paso, como Cipolletti, donde vecinos y visitantes se suman a las recorridas por los emprendimientos rurales de la ciudad.
Con un espacio cada vez más consolidado, la prestadora confesó con mucho orgullo: “Empezamos prácticamente sin saber nada de turismo, fue toda una lucha grande llegar hasta donde estamos hoy, fue un aprendizaje muy grande. Todo lo que hacemos lo hacemos con mucho cariño, compartimos nuestra mesa, nuestra casa, nuestra familia y nuestro día a día”.
Marina Dávila es la creadora del parador “Punta Perdices” en el Puerto del Este, un espacio eco sustentable cuya creación surgió paulatinamente a medida que fue viendo las necesidades de este destino turístico, inmerso en la Costa Atlántica rionegrina. “Empezamos con un carro de churros, al año siguiente sumamos baños y una barra de tragos y este año ya desarrollamos todo el parador como está actualmente” relató.
Con gran entusiasmo, Marina contó que “amo lo que hago, hace casi 25 años que junto con mi familia invertimos en el Puerto y siempre nos gustó. Venimos acá desde cuando no había nada y el sentirnos identificados con este lugar nos hizo crear un parador eco sustentable para cuidar la playa. Tenemos paneles solares, utilizamos vasos retornables para reducir los residuos y clasificamos la basura porque lo que más queremos es cuidar el lugar”.
Sobre el rol de la mujer en el ámbito turístico, la emprendedora aseguró: “Creo que tenemos otro carisma, otro empuje, sin embargo, sin el apoyo de mi familia no hubiese podido crear este lugar. Las mujeres siempre tenemos la chispa de ir emprendiendo un poco más, de buscarle la vuelta y hacer foco en los detalles”.