Los emotivos relatos del Indio recordando cómo Choele Choel y Río Colorado formaron parte de sus raíces. Descripciones muy sentidas y pintorescas.
Con la muerte del mítico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Carlos "El Indio" Solari, comienzan a trascender sinfines de anécdotas e imperdibles historias. Y una de ellas, desconocida por la mayoría, da cuenta de su fuerte vínculo con la región y en especial con el Valle Medio rionegrino.
En su libro autobiográfico Recuerdos que mienten un poco (2019), el músico supo sorprender a sus seguidores al reconstruir la historia de sus raíces en la Patagonia.
En la obra literaria, el cantante al que hoy llora todo el pais, dedicó pasajes sumamente emotivos y pintorescos a las localidades rionegrinas de Río Colorado y Choele Choel, lugares clave en la infancia de su madre.
A través de relatos propios y cintas grabadas que conservó de sus padres, el Indio viajó al pasado para reconstruir la vida de su madre, Celina Estelita Choy, y de su abuelo, José Alberto “Chicha” Choy.
El origen de la rama familiar se remonta a los Bajos Pirineos, en Francia, donde una estirpe vasca se mezcló con pobladores cercanos a Bayona antes de emigrar a la Argentina. Una infancia de frontera y luces de carburo.
La llegada de la madre del músico al sur argentino estuvo marcada por el abandono y la solidaridad. "Mi vieja era hija de un vasco francés medio vagoneta, bailarín, que la dejó en el sur: en Río Colorado, a cargo de unos conocidos -dueños del único hotel del lugar- que se convirtieron en sus padrinos", detalló Solari en sus memorias.
“A mi vieja le pusieron Celina Estelita. Se ve que el escriba del Registro Civil preguntó cómo le iban a poner y dijeron Estelita, porque la verían minúscula, y el tipo anotó eso literalmente. Le quedó el diminutivo hasta los 100 años”, bromeó sobre el origen del nombre de su progenitora.
Para el artista, los habitantes de aquella época dorada hacían "vida de frontera" al mejor estilo de Davy Crockett. En los textos recopilados, la propia Celina Estelita Choy recordaba con nitidez su primera noche en Río Negro, tras quedar a cargo de sus padrinos por la temprana viudez de su padre.
La mujer rememoró el impacto de ver una intensa luz blanca en la habitación, generada por una máquina de gas de carburo que abastecía a todo el hotel. Se trataba de una época sumamente austera, en la que el alumbrado público del pueblo dependía exclusivamente de los serenos que encendían las farolas manualmente al caer el sol.
Más allá de las dificultades de la época, la vida cotidiana en las pequeñas localidades rionegrinas combinaba el humor rústico con la escasez. Según los recuerdos familiares, la principal diversión de los adultos los sábados a la noche consistía en armar "garufas" robándose gallinas entre los propios vecinos.
En una oportunidad, la familia encontró a su gallo sobreviviente con una caja de fósforos atada a la pata que llevaba un inquietante mensaje: "Desde las doce de la noche que estoy viudito".
Sin embargo, lo que usualmente iniciaba como una simple humorada de pueblo terminó en una verdadera tragedia policial, según el recuerdo de la madre del Indio. Una noche, el grupo de vecinos robó el lechón de un inmigrante italiano. A diferencia de otras ocasiones, el damnificado radicó la denuncia formal, lo que derivó en la detención de uno de los involucrados y su inminente traslado a la cárcel de Viedma.
La tensión por el arresto desencadenó un desenlace fatal cuando la esposa de uno de los cómplices intentó escapar. El marido la descubrió en plena huida con una valija y se desató una violenta discusión en la que la mujer intentó atacarlo con un puñal. El hombre se defendió de la agresión de forma desmedida y terminó asesinándola de veinte puñaladas, marcando a fuego el final de una época de inocencia en el sur.
La Municipalidad de San Carlos de Bariloche, a través de la Subsecretaría de Cultura, invita a la comunidad a participar de un encuentro homenaje en memoria del “Indio” Solari, una de las figuras más influyentes y representativas de la historia del rock argentino, quien falleció este viernes en Parque Leloir, en la localidad de Ituzaingó, provincia de Buenos Aires.
La actividad estaba prevista de 17 a 19, en el Centro Cívico, donde vecinos, seguidores y amantes de la música podrán acercarse para compartir un momento de recuerdo y reconocimiento a la trayectoria artística y cultural de quien marcó a generaciones enteras con su obra.