Debió iniciar un juicio para lograr el reconocimiento de paternidad de su hijo, tras la negativa materna y amenazas que buscaban frenar el reclamo.
Un hombre rionegrino atravesó un largo proceso judicial después de que la madre de su hijo cortara todo contacto con él durante el embarazo. Su historia terminó en los tribunales, donde buscó respuestas que la vía del diálogo nunca le había dado.
El hombre relató que mantuvo una relación de pareja con la mujer durante varios meses y que el embarazo se produjo mientras ambos convivían como pareja. Sin embargo, mientras él se encontraba fuera de la provincia por motivos familiares, la mujer confirmó su estado, aunque decidió no comunicárselo de inmediato.
Al regresar, el hombre expresó su voluntad de acompañar la gestación y asumir un rol activo desde el primer momento. Según su presentación judicial, la mujer se lo impidió de manera reiterada, generando un distanciamiento que se profundizó con el paso de las semanas y los meses posteriores.
El embarazo generó conflictos entre la mujer y su propio núcleo familiar, lo que derivó en cambios importantes en su vida cotidiana. Poco después, ella se mudó a convivir con una nueva pareja y redujo casi por completo cualquier tipo de comunicación con el padre biológico del niño.
El hombre aseguró que, tras el nacimiento, tampoco logró establecer contacto con el bebé. Ante ese escenario, decidió no avanzar directamente hacia un juicio y optó primero por una instancia de mediación, buscando un acuerdo voluntario para realizar un estudio de ADN que despejara cualquier duda.
La audiencia de mediación, sin embargo, no prosperó porque la mujer no se presentó. Frente a esa ausencia, el hombre decidió iniciar formalmente una acción de filiación para determinar el vínculo biológico con el niño, judicializando un reclamo que hasta entonces había intentado resolver por otras vías.
Según su relato, la situación escaló cuando comenzó a recibir llamadas y mensajes intimidatorios provenientes del teléfono de la actual pareja de la mujer. Esa persona le exigía, según denunció, que abandonara su reclamo de paternidad. Los hechos fueron formalmente denunciados en sede penal por el demandante.
El expediente avanzó en el fuero de Familia de Villa Regina, donde se ordenó una pericia genética a cargo del Laboratorio Regional de Genética Forense del Poder Judicial de Río Negro. El estudio arrojó un resultado contundente: una probabilidad de paternidad superior al 99,999%.
La jueza a cargo del caso remarcó en su sentencia que, para demostrar un vínculo de sangre, se admite cualquier medio de prueba disponible. No obstante, subrayó que las pruebas genéticas tienen una relevancia especial debido a la vigencia del principio de la verdad biológica en este tipo de procesos.
En su fallo, la magistrada sostuvo que la pericia genética permitió arribar a una certeza prácticamente absoluta sobre la paternidad reclamada. Afirmó textualmente que quedó acreditado el vínculo biológico denunciado en las actuaciones, por lo que correspondía hacer lugar íntegramente a la demanda presentada por el hombre.
Con esa resolución, el juzgado ordenó inscribir al hombre como progenitor del niño en el Registro Civil, formalizando así el vínculo filial que había sido negado durante meses.