La cordillera rionegrina vive su fiesta más dulce en Semana Santa y convoca a miles de visitantes. ¿Cuánto midió este año la barra de chocolate gigante?
Bariloche volvió a convertirse en uno de los destinos más elegidos del país durante el fin de semana largo de Semana Santa, impulsada por una de sus celebraciones más emblemáticas: la Fiesta Nacional del Chocolate.
Con epicentro en el Centro Cívico, el evento reunió a miles de turistas, vecinos y familias que se acercaron a vivir una experiencia que combina tradición, identidad local y un fuerte impulso a la actividad económica.
El momento más esperado volvió a ser, como cada año, la elaboración de la barra de chocolate más larga, una postal que ya es marca registrada de la ciudad. En esta edición, la estructura alcanzó los 222 metros y fue confeccionada por decenas de maestros chocolateros que trabajaron de manera coordinada sobre una extensa mesa.
Baldes cargados de chocolate eran volcados cuidadosamente, siguiendo tiempos precisos para asegurar la calidad del producto y su correcto enfriado, en medio de música y un clima festivo que acompañó toda la jornada.
La escena se repitió con una multitud expectante que siguió cada paso del proceso hasta el momento final: el corte y la distribución gratuita de las porciones. Familias enteras, turistas y vecinos formaron largas filas para llevarse un pedazo de esta tradicional barra gigante, en una actividad que simboliza el espíritu del evento.
El intendente de Bariloche, Walter Cortés, participó de las actividades y destacó el valor cultural y turístico de la celebración. Remarcó que la Fiesta del Chocolate no solo es una tradición consolidada, sino también un evento clave para la economía local, especialmente en un fin de semana que suele marcar uno de los picos de movimiento turístico fuera de la temporada invernal.
En la misma línea, el secretario de Turismo municipal y presidente del Emprotur, Eric Guzmán, subrayó el crecimiento sostenido de la fiesta y su capacidad de convocatoria. “Es una fiesta magnífica y una de las más grandes que tiene Bariloche. El chocolate ya se hizo carne en la gente de la ciudad y también en toda la región”, señaló.
Además, destacó un dato que se repite año a año: la fuerte presencia de visitantes del Alto Valle y de localidades cercanas. “Muchas veces miramos lejos, pero acá cerca tenemos un gran flujo turístico. La gente del Valle está llegando a Bariloche para disfrutar de la fiesta y eso es muy positivo”, sostuvo.
El funcionario también puso en valor el perfil familiar del evento, que ofrece actividades para todas las edades. “Es una fiesta de la familia. Los chicos traen a los padres, y se genera un encuentro muy lindo entre los barilochenses y los turistas”, agregó.
Desde el sector turístico coincidieron en que la Fiesta del Chocolate se consolida como un motor económico clave. No solo dinamiza la gastronomía y la hotelería, sino que también funciona como una antesala de la temporada invernal, una de las más importantes para Bariloche.
Guzmán señaló que el evento permite comenzar a proyectar el invierno con optimismo: “Estamos en la previa de lo que esperamos sea una gran temporada. Ojalá tengamos nieve y buenas condiciones para recibir a los visitantes”.
En ese contexto, los niveles de ocupación hotelera reflejan el impacto positivo. Según datos oficiales, la ciudad alcanzó cerca del 75% de ocupación durante el fin de semana largo, con un flujo constante de turistas que eligieron Bariloche tanto por su propuesta natural como por su agenda cultural.
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, también participó de la jornada y recordó los orígenes del evento. La Fiesta del Chocolate nació en 2012, tras la crisis generada por la erupción del volcán Puyehue, como una estrategia para reactivar el turismo.
“Fíjense lo que se generó desde aquel momento. Hoy es una fiesta que convoca a miles de personas y que crece cada año con más profesionalismo y compromiso”, afirmó el mandatario.
Asimismo, destacó el trabajo conjunto entre el sector público y privado, incluyendo a la Municipalidad, la Provincia, la Cámara de Chocolateros y el Emprotur, como clave para sostener el crecimiento del evento.
Desde la Agencia de Turismo de Río Negro (ATUR), su director Diego Piquín también resaltó la importancia estratégica de la celebración dentro del calendario provincial. “Es uno de los eventos más lindos y familiares que tiene Bariloche. La comunidad lo disfruta y también los turistas. Sigue creciendo año tras año”, aseguró.
Con una propuesta que combina tradición, gastronomía y turismo, la Fiesta Nacional del Chocolate volvió a posicionar a Bariloche como uno de los destinos más elegidos del país, reafirmando su identidad y consolidando una celebración que ya es parte de su esencia.