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El tremendo relato del vecino del Alto Valle que fue de vacaciones a Colombia y quedó en medio del terremoto

Guillermo es oriundo de Allen y vio derrumbarse viviendas y a la muerte de cerca. Puede contarla de milagro.

Un viaje de descanso se transformó en una experiencia dramática para Guillermo Espinazo, un vecino de Allen quien se encontraba disfrutando de sus vacaciones en Pereira, Colombia, cuando fue sorprendido por el terremoto que sacudió la región.

Había arribado a la ciudad colombiana apenas 24 horas antes del siniestro. Ahora, compartió los escalofriantes detalles de los segundos que duró el temblor, el pánico colectivo y la destrucción que presenció a pocos metros de distancia.

La mañana transcurría con normalidad para Guillermo en el hotel donde se hospedaba. A causa de la diferencia horaria de dos horas con la Argentina, se había despertado temprano, cerca de las 6 y se encontraba respondiendo mensajes con su teléfono mientras esperaba la hora del desayuno, fijada para las 8.

Sin embargo, alrededor de las 7:40 la tranquilidad se quebró por completo. El suelo comenzó a vibrar con una intensidad creciente que desató la alarma en cuestión de segundos. "Solo estaba descalzo, esperando para ir a desayunar (...), y empezó a moverse todo cada vez con más intensidad", relató el rionegrino.

Refugio en la terraza y el derrumbe de un edificio vecino

Ante la emergencia y sabiendo que la puerta principal de la planta baja se encontraba cerrada con llave, Espinazo tomó la rápida decisión de subir un piso hacia la terraza del edificio. Fue desde ese punto elevado donde presenció la magnitud real del desastre.

"A los 15 segundos ya se movía todo de una manera tremenda", recordó impactado. Mientras intentaba mantenerse en pie, vio cómo una vivienda ubicada justo enfrente colapsaba por completo: "Vi cómo se cayó una casa que estaba enfrente y toda esa explosión de humo se vino para la terraza", dijo en declaraciones.

Ante el peligro inminente y la caída de escombros, contó en declaraciones a Canal 10 que buscó resguardo debajo de un alero para protegerse de un posible colapso del hotel, que afortunadamente resistió el sacudón.

Caos, desesperación y corte total de servicios

Una vez finalizados los 40 segundos que duró el sismo, Guillermo logró descender y salir a la calle. Buscando resguardarse de eventuales réplicas, caminó hacia una esquina rodeada de edificaciones de baja altura, donde se encontró con un escenario de desesperación generalizada.

Las calles se convirtieron en un verdadero caos: gente gritando en estado de shock, vehículos circulando en contramano y la interrupción inmediata de todos los servicios básicos. La zona quedó por completo sin luz, agua, gas ni conectividad. A pesar del dramático episodio y los momentos de tensión vividos, el vecino de Allen resultó ileso.