La pequeña observaba una escena familiar que le provocaba tristeza. Su deseo llegó a la Justicia de Río Negro y cambió el rumbo de una mediación.
Una niña de General Roca observaba cómo su papá jugaba en una plaza con otra hija, más pequeña que ella. La escena, que se repetía ante sus ojos, le provocaba una profunda tristeza porque también deseaba compartir momentos con su padre.
La pequeña nunca había logrado construir un vínculo con él, pero tenía un deseo concreto: pasar tiempo juntos, jugar y sentirse parte de su vida. Su pedido terminó convirtiéndose en el punto central de una mediación judicial.
La situación llegó al Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC) de General Roca, donde inicialmente se había presentado un reclamo por la cuota alimentaria. Sin embargo, durante el procedimiento surgió una necesidad que iba mucho más allá del dinero.
La intervención de una mediadora oficial permitió que los progenitores dialogaran sobre las necesidades de su hija y alcanzaran un acuerdo que contempló tanto el sostenimiento económico como la posibilidad de comenzar a construir una relación entre padre e hija.
El conflicto familiar comenzó con una presentación de la madre, quien acudió al sistema de mediación del Poder Judicial de Río Negro para reclamar el cumplimiento de la prestación alimentaria correspondiente a su hija.
Hasta ese momento, la niña no había mantenido un vínculo con su padre. Sin embargo, durante las conversaciones surgió una situación que generaba angustia y que terminó modificando el alcance del planteo inicial.
La madre explicó que su hija veía a su papá compartir juegos y momentos recreativos con otra niña, también hija del hombre. Aquellas escenas despertaban tristeza porque ella deseaba tener la misma oportunidad de acercamiento.
La pequeña quería que su padre también la buscara, jugara con ella y compartiera momentos de su vida cotidiana. No se trataba únicamente de una cuestión económica, sino de una necesidad afectiva que había permanecido sin respuesta.
A partir de esa manifestación, la mediadora propuso ampliar el diálogo entre los adultos para incorporar el régimen de comunicación. De esta manera, el deseo de la niña pasó a ocupar un lugar central en la búsqueda de soluciones.
Durante la audiencia, los progenitores pudieron expresar sus posiciones y escuchar las necesidades planteadas. Con el acompañamiento de las defensoras de ambas partes, avanzaron hacia un entendimiento que permitió establecer las primeras pautas de acercamiento.
El acuerdo determinó que el padre deberá buscar a su hija en el domicilio materno y llevarla nuevamente al finalizar el encuentro. Esta modalidad permitirá comenzar a generar espacios compartidos entre ambos.
En cuanto a los demás días y fines de semana, los adultos acordaron coordinar previamente los horarios en los que la niña podrá permanecer con su papá, de acuerdo con las posibilidades de organización familiar.
La decisión representa un primer paso para establecer una relación que hasta entonces no había existido. El objetivo es que padre e hija puedan comenzar a compartir experiencias y desarrollar progresivamente un vínculo afectivo.
El entendimiento también permitió incorporar una dimensión que no formaba parte del reclamo original. La necesidad emocional de la niña fue escuchada y contemplada dentro de una solución consensuada entre los adultos responsables.
Además de establecer las condiciones para los encuentros, la mediación permitió resolver el reclamo económico que había motivado inicialmente la intervención del organismo judicial de General Roca, en la provincia de Río Negro.
El padre asumió el compromiso de abonar una cuota alimentaria mensual equivalente al 60% del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), una referencia que permitirá determinar el monto de la obligación económica.
Según lo establecido, el pago deberá concretarse entre los días 1 y 10 de cada mes, mediante transferencia o depósito bancario, conforme a las condiciones acordadas durante el procedimiento de mediación.
De esta manera, el entendimiento contempló dos aspectos fundamentales para el bienestar de la niña: garantizar una contribución económica para cubrir sus necesidades y generar oportunidades para compartir tiempo con su padre.
El procedimiento se desarrolló con la intervención de una mediadora oficial y el acompañamiento de las defensoras de ambas partes. El espacio permitió abordar el conflicto mediante el diálogo, sin necesidad de iniciar un proceso judicial contencioso.
La particularidad del caso fue que el reclamo original estaba relacionado exclusivamente con los alimentos, pero durante la audiencia se identificó una necesidad afectiva que también requería una respuesta por parte de los progenitores.
El trabajo de mediación permitió que ambos adultos escucharan las inquietudes planteadas y buscaran alternativas para atenderlas. Así, una situación familiar atravesada por la tristeza encontró una salida mediante compromisos asumidos de común acuerdo.
Desde el Poder Judicial de Río Negro destacaron que la intervención permitió ampliar el alcance del conflicto inicial y encontrar soluciones que contemplaran las circunstancias particulares de la familia y las necesidades de la niña.