Tan conocida como respetada, se preparaba para ir a vender a un festival importante. El desgarrador testimonio de su pareja.
Trabajadora, respetuosa, sufrida... Noelia "La Negra" Andrade se hizo querer por los vecinos que la conocieron en la calle, ganándose dignamente el pan de cada día. La popular vendedora ambulante, que se encontraba en extrema situación de vulnerabilidad, murió durante la madrugada de este jueves tras sufrir un cuadro de convulsiones. Dolor en Bariloche por su abrupta partida.
En la madrugada de este jueves 13 de agosto, cerca de las 4 se confirmó la triste noticia del repentino fallecimiento de la mujer en las instalaciones abandonadas del ex Sanatorio Arbós, ubicado en la intersección de las calles Sarmiento y Diagonal Capraro, en Bariloche.
La víctima tenía 38 años, estaba en situación de calle y era paciente de salud mental. Ampliamente reconocida por los transeúntes del centro barilochense por su presencia cotidiana vendiendo pañuelitos descartables, ropa y tejidos, así como por solicitar cigarrillos a quienes caminaban por la zona y por los pasillos del Hospital Zonal.
Saúl, pareja de Noelia, brindó su testimonio visiblemente conmocionado tras lo sucedido. Según relató a los medios locales, el cuadro clínico se desencadenó de manera repentina durante la madrugada.
"No sé qué pasó. La fui a buscar ayer y me pareció raro que durmiera todo el día, pero la veía que respiraba. A la madrugada la vi convulsionar. Como no tengo teléfono, salí corriendo al Hospital Zonal a pedir ayuda", expresó entre lágrimas.
Pese a la rápida intervención del personal médico del Hospital Zonal y de los efectivos de la Policía de Río Negro, los profesionales de la salud no lograron reanimarla y debieron constatar su deceso en el mismo lugar. Posteriormente, personal especializado y la empresa funeraria realizaron las diligencias pertinentes en Diagonal Capraro para retirar el cuerpo sin vida de la estructura abandonada.
La partida de Noelia Andrade causó un profundo pesar entre quienes frecuentaban la zona céntrica y el nosocomio local. Su pareja recordó los planes que tenían para los próximos días en la ciudad:
"Ayer le compré un atado de cigarrillos y no se fumó ninguno. Habíamos planeado ir a la Fiesta de la Nieve a vender, para que ella también se distrajera un poco. Era lo que menos me esperaba", concluyó Saúl.
El caso reabre el debate sobre la vulnerabilidad de las personas en situación de calle y el abordaje de la salud mental en la región, en un edificio que desde hace años permanece en estado de abandono y desuso.