Atravesaba un delicado cuadro desde hacía meses. Su fallecimiento generó un profundo impacto en toda la comunidad.
El fallecimiento de una reconocida deportista generó una fuerte conmoción en el ambiente deportivo y social. La noticia se confirmó este martes y rápidamente provocó muestras de dolor entre colegas, instituciones y vecinos que seguían de cerca su estado de salud.
La atleta tenía 47 años y venía atravesando una compleja situación médica que había movilizado a toda la comunidad.
Se trata de Gladys Castaños, una destacada fisicoculturista multicampeona que dejó una huella profunda en el deporte.
Su muerte se produjo en Viedma a raíz de un paro cardiorrespiratorio, luego de una larga lucha que mantuvo en vilo a la ciudad durante más de dos meses.
Todo comenzó el 15 de enero, cuando ingresó a una clínica con fuertes dolores abdominales y un cuadro de diarrea viral. Si bien el origen no fue confirmado oficialmente, las sospechas apuntaban a una bacteria que habría ingresado a su organismo a través de un alimento contaminado.
Aunque mostró una leve mejoría días después, su estado empeoró de manera drástica. La infección avanzó y afectó órganos vitales como los riñones y el cerebro.
Ante la gravedad, fue trasladada al hospital local, donde permaneció internada en estado crítico hasta su fallecimiento.
Su trayectoria deportiva fue tan extensa como destacada. Inició su carrera en 2005 y, en pocos años, ya se había consolidado como una referente.
En 2010 se consagró campeona argentina, logro que luego replicó a nivel continental. Pero su mayor hito llegó en 2019, cuando alcanzó la gloria máxima al coronarse campeona mundial en Francia.
Más allá de sus títulos, era una figura muy querida por su compromiso social. Se desempeñaba como docente y promovía el entrenamiento físico integral, con especial dedicación al trabajo con adultos mayores.
Su tarea con personas de más de 70 años dejó una marca profunda, demostrando que el deporte puede ser una herramienta de inclusión y bienestar a cualquier edad.
Su muerte generó un impacto inmediato en gimnasios, instituciones deportivas y en toda la comunidad, que había acompañado con cadenas de oración su recuperación.
Hoy, el deporte despide no solo a una campeona, sino a una referente que trascendió más allá de las competencias.