La hija hizo la denuncia en una Comisaría de la Familia del Alto Valle. Dijo que el hombre tiene problemas de consumo y que tiene reacciones hostiles. La Justicia de Paz dispuso medidas para protegerla a ella y a una miga.
Una mujer acusó a su padre por hechos de violencia de género. Dijo que no solo la ha insultado y agredido físicamente, sino que también le hace “brujerías”. Una amiga que vive con ella también denunció al hombre, identificado con las siglas CEA, por los mismos motivos.
Las presentaciones, en las que pidieron medidas protectorias, las realizaron en la Comisaría de la Familia de Cinco Saltos, donde habrían ocurrido los hechos. El caso quedó enmarcado en lo que establece el Código Procesal de Familia, la Ley Provincial 3040 y la Nacional 26485, referidas a la violencia familiar y de género, por lo que fue girado al Juzgado de Paz local para continuar su tratamiento.
De acuerdo a lo que narraron, “siempre” sufren la hostilidad del sujeto, quien tendría problemas por “consumos problemáticos”, expresaron, pero detallaron un hecho ocurrido el 24 de este mes fue de tal gravedad que las llevó a requerir ayuda a las autoridades.
En su declaración, la hija del acusado dijo que alrededor de las 9 de la mañana CEA se presentó en su casa, que heredó de su madre cuando falleció, donde vive con su amiga y su hermana que tiene una niña de dos años.
Aseguró que fue “en una actitud agresiva, insultando y queriendo poner orden en una casa que no es su casa” y que “quiso llamarle quiso llamarle la atención”.
Pero no solo eso describió, sino que además aseveró que la “agarró del pelo, la arrastro y le pego tres piñas en la cara”.
La joven aseguró que “no es la primera vez que lo hace” dado que “tiene consumos problemáticos” se torna “muy agresivo” y que cada vez que las visita reciben “insultos, amenazas” y que además “hace brujería”. Una descripción similar hizo la amiga en su presentación policial.
Al proceder a su análisis, el juez de Paz Enzo Espejo dispuso, por empezar, abordar en conjunto las dos denuncias, e indicó que tras la primera evaluación advirtió la “situación de riesgo en que se encontrarían ambas denunciantes derivadas de las actitudes y acciones que se endilgan al Sr. C”.
Sostuvo que consideró no solo el hecho puntual ocurrido el 24 de mayo, sino también “situaciones similares se habrían producido en el pasado y de continuar con el estado de cosas tal cual se encuentran, probablemente se agraven en un futuro, motivación suficiente para hacer lugar al pedido efectuado por las partes”.
Con estos fundamentos decidió dictar medidas cautelares para resguardar a las dos mujeres. En primer lugar, dispuso la prohibición de acercamiento de CEA a la vivienda que ocupan las denunciantes a una distancia no menor a los 500 metros, como también de los lugares donde transiten, ya sean públicos o privados. Junto a ello, le ordenó no provocar incidentes, agresiones, hostigamiento o agravios por ningún medio, como llamados y mensajes telefónicos o por redes sociales.
Asimismo, lo mandó a realizarse “de manera obligatoria” tratamientos psicoterapéuticos que le permitan la “erradicación de la violencia familiar, a fin de internalizar su responsabilidad, abandonar y deslegitimar sus comportamientos violentos”.
En tanto que para la hija y su amiga también les recomendó recibir asistencia médica o psicológica y les indicó dirigirse al hospital local. Las medidas dispuestas por el juez de Paz tienen una vigencia de 90 días, mientras que la causa deberá tener continuidad en el Juzgado de Familia.