"La problemática de la cadena frutícola rionegrina es de larga data y hoy ya se puede hablar de una suerte de penosa agonía sin fin. Desde la falta de competitividad del tipo de cambio, el costo de los insumos, los vaivenes en los precios y la demanda de los mercados, la calidad, la absoluta falta de transparencia en el negocio por el cual la fruta se entrega a 'resignación', la falta de incorporación de tecnología en muchos casos, el granizo o la inexistencia de crédito, describen una muy larga lista de las variables que afectan o afectaron a la economía regional más importante de Río Negro", señalaron.