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Prófugo con Covid zafó tras cumplir tareas comunitarias

El paciente se había contagiado y debía permanecer internado, pero se fugó dos veces del hospital Moguillansky y tuvieron que ir a buscarlo con la policía. Acató medidas de comportamiento y lo sobreseyeron,

Un hombre que en plena pandemia había sido diagnosticado con Covid y se fugó en dos oportunidades del hospital cipoleño donde había sido internado, debió cumplir con tareas comunitarias durante un año en el mismo establecimiento para evitar el castigo de la Justicia.

El hecho en su momento generó conmoción en el ámbito hospitalario e impactó por la displicencia del paciente ante el alto riesgo de contagio que mostraba la enfermedad y el preocupante escenario sanitario que vivía el mundo. Además, regía un decreto nacional que prohibía la circulación, entre otras restricciones.

Hubo dos episodios por los que Martín Urrutia fue imputado por el delito de “Violación de medidas para contener la propagación de una epidemia (dos hechos en concurso real)”.

El primero ocurrió el 11 de julio de 2020, cuando alrededor de las 21:20 escapó del hospital donde se encontraba internado debido a que los análisis habían arrojado que era un caso positivo. Urrutia, de ocupación albañil y hoy de 44 años, se fue a su casa sin considerar la gravedad que estaba cometiendo.

Tuvieron que ir policías y personal hospitalario para llevarlo de nuevo y tampoco fue tan sencillo, porque se negaba. Cerca de la medianoche lograron convencerlo.

Sin embargo, su estadía fue breve porque a la mañana siguiente, eso de las 8, se volvió a escapar. Lo hizo por el sector de choferes. Caminó por Venezuela hasta Pastor Bowdler, luego por Paraná, donde le perdieron el rastro. Poco antes de las 15 lo volvieron a encontrar cuando regresaba a su domicilio. Lo esperaba un operativo policial que se había montado especialmente con el despliegue del estricto protocolo ya establecido.

La causa derivó en la aplicación de un criterio de oportunidad que propusieron Fiscalía y Defensa en una audiencia realizada el 10 de marzo del año pasado. El procedimiento permitió solucionar el conflicto mediante un acuerdo que estableció que Urrutia debía realizar trabajos comunitarios en el mismo hospital durante un año.

Al cumplirse el plazo, la defensora Oficial Silvana Ayenao pidió el sobreseimiento del hombre. Sostuvo en el requerimiento que realizó la labor ordenada. El planteo no fue objetado por el fiscal Gustavo Herrera. El juez Guillermo Merlo tampoco, y dictó el sobreseimiento del imputado.