Por un cuestión de desarrollo histórico del refugio, a lo largo del tiempo se fueron determinando tres áreas distintas. Por un lado, la parte que asumió como propia el Municipio; por otra, la parte que atiende el histórico cuidador Ángel Parada, ya jubilado, y, por último, la parte que depende del ex empleado municipal José Chuliber.
En la práctica, el sector a cargo de la comuna lo han estado asistiendo, en los últimos cinco años, las integrantes, todas ellas voluntarias, de la Fundación SOS Animal Cipolletti, que han logrado, gracias a una intenso trabajo de búsqueda de adopciones, reducir enormemente la cantidad de perros alojados.
Además, las proteccionistas brindan y han brindado su ayuda permanente a Parada, quien ha podido asistir así de manera adecuada a las mascotas que dependen de su trabajo y dedicación.
Sin embargo, no han podido hacer lo mismo en el sector de Chuliber, donde las voluntarias prácticamente no pueden trabajar y los canes permanecerían, según denuncian, gran parte del tiempo encerrados en espacios mínimos, al punto que suelen ser muy agresivos, en comparación con los perros de las otras dos áreas de la guardería.
En el pasado, los cuestionamientos han llegado a la Justicia e, incluso, se han efectuado inspecciones judiciales y policiales, pero sin que se lograra cambiar la situación. A raíz de que la preocupación tiende a acentuarse con el paso del tiempo, y ante la aparente falta de actuación del Municipio, en Sos Animal procuran respuestas al problema y que los animales albergados allí mejoren su existencia.