Un ladrón deberá permanecer dos meses en prisión por robar una mochila tras forzar la puerta del auto de una docente que trabaja en el Consejo Provincial de Educación (CPE), en Mengelle y Arenales de Cipolletti, en el barrio La Paz.
A Juan Ancao no le quedó otra que aceptar la pena en un juicio abreviado en el que admitió haber cometido el hecho. Es que las pruebas que tenía en su contra no le dejaban escapatoria.
Por empezar, el hecho cometido minutos después de las 8 del 9 de noviembre del año pasado tuvo testigos, ni más ni menos que dos policías que ingresan a trabajar a la Comisaría 32, vecina al edificio educativo. Pero encima de eso también encontraron huellas dactilares en el rodado, que pericias determinaron que pertenecían a Ancao, quien contaba con antecedentes delictivos.
Esa mañana la maestra dejó su Renault Sandero estacionado y entró a las oficinas del Consejo. No mucho después le avisaron que le habían robado algo del auto.
Para esto efectivos de la unidad policial vecina buscaban a los ladrones, pues los vieron cuando forzaban la puerta del rodado. Eran dos: Ancao y un cómplice que alcanzó a escapar.
Los uniformados rápidamente detectaron indicios que los llevó hasta la Entrada 16 del barrio La Paz, donde encontraron en el último piso y escondida bajo una chapa la mochila que le habían sustraído a la damnificada.
Pero allí también se cruzaron con Ancao, a quien proceden a identificar y mantienen una breve entrevista con él. Un detalle les llamó la atención: vestía de la misma forma con que testigos describieron al ladrón, además de que había sido mencionado como un posible sospechoso, por lo que lo detuvieron.
El proceso judicial se encausó en un juicio abreviado propuesto por el fiscal Guillermo Ibáñez y el abogado Rubén Antiguala.
El acuerdo establecía la confesión del imputado por el delito de “robo simple” e imponerle dos meses de prisión de cumplimiento efectivo y la declaración de reincidencia, ya que cuenta con antecedentes previos, que no fueron precisados en el reciente fallo.
Ancao admitió el hecho, por lo que fue posible abreviar el juicio. Además, la damnificada no se opuso.
Miedo a otros presos
El juez Guillermo Merlo aceptó lo acordado por las partes y dictó la sentencia en esos términos. Consideró probado el robo por lo declarado por los testigos, y porque además los peritos encontraron una huella dactilar en el auto que pertenecía al acusado.
El magistrado también instruyó al Servicio Penitenciario Provincial para que procedan a alojar a Ancao en el establecimiento que considere, a excepción del 2 de General Roca y 5 de Cipolletti.
Fue por un pedido que planteó el defensor Antiguala, al afirmar que en ambas prisiones “correría riesgo su integridad física”, porque “hay gente detenida en dichos establecimientos con los cuales ha tenido conflictos previos”.