Es Alejandro Meme Vega, imputado como presunto colaborador del cruel hecho en que murieron dos hombres en una vivienda que fue incendiada. Su defensa presentó nuevas pruebas, pero fueron desestimadas, por lo que seguirá tras las rejas.
Uno de los dos acusados de haber participado en el doble crimen del barrio San Lorenzo de Cipolletti, donde murieron Aníbal Cuerda y Pablo Davis en una casa que posteriormente fue incendiada, volvió a pedir la morigeración de la prisión preventiva, que cumple desde el 25 de noviembre último por el término de cuatro meses, y que luego fue prorrogada.
Se trata de Alejandro Ariel Vega, alias Meme, de 43 años, quien fue imputado por haber colaborado (partícipe necesario) con Kevin Nicolás Chávez (30), también detenido, pero como autor material de los homicidios ocurridos en noviembre del año pasado, que estremeció por su grado de crueldad.
Vega ya había solicitado atenuar la preventiva a través de su anterior abogado particular, Rubén Antiguala, pero fue desestimado.
En esta oportunidad insistió con el requerimiento mediante su nuevo defensor, Michel Rischmann, quien entre sus fundamentos destacó que surgieron nuevas evidencias no ubican a su asistido en la escena del hecho en el momento en que ocurrió. Puntualizó que cuentan con un informe telefónico que indica que se encontraba en Fernández Oro.
A eso le sumó que una amiga que vive en esa localidad declaró que en el horario en que se produjo el fatal ataque, Vega la pasó a buscar en un auto color rojo y que fueron a Allen, luego al río y que luego la dejó en su casa.
Bajo esos argumentos planteó concederle la libertad con presentaciones periódicas en la Comisaría 32 del barrio La Paz, o como alternativa la prisión domiciliaria.
El fiscal Martín Pezzetta se opuso a la petición. Sostuvo que “la situación del señor Vega no ha mejorado” sino que se confirma la hipótesis que lo incrimina.
La jueza Amorina Sánchez Merlo rechazó el pedido de la defensa al explicar que las pruebas presentadas son en esta instancia de carácter subjetivo y parcial y deberán ser confrontadas en el juicio oral y público y evaluadas por el tribunal que intervengan.
"La prueba que traída por la defensa no alcanza para modificar la medida cautelar ni se dan requisito para morigerarla", expresó. Destacó que el hecho es de extrema gravedad, y que de recaer condena sería de prisión perpetua.
La acusación en la que trabaja la Fiscalía indica que la tarde del 17 de noviembre del año pasado Kevin Chávez ingresó a la vivienda ubicada en la calle Río Gallegos 174 propiedad de Aníbal Cuerda que dormía en una habitación, y le dio 11 puñaladas a Pablo Davis, quien residía en ese lugar, donde solía alojarse gente en situación de calle a bajo precio. Después prendió fuego la casa, provocando la muerte de ambos hombres, y escapó.
La hipótesis de los fiscales es que Vega colaboró de manera directa e indispensable para que Chávez, quien vivía en su casa, pudiera cumplir el atentado. Habría brindado vigilancia previa, facilitado un vehículo Peugeot 208 azul (registrado a nombre de su pareja) para ir hasta el inmueble siniestrado y permanecido en la zona en una camioneta para descartar posibles elementos vinculados a la escena.
A esto se sumarían imágenes de cámaras de seguridad que mostrarían el paso del vehículo asociado a Vega en el horario del siniestro, más declaraciones de testigos que mencionan la cercanía entre ambos. Para la fiscalía, Chávez era la persona que "cumplía encargos" para Vega.
Uno de los testigos que también se alojaba en la vivienda expresó que días antes del fatal incidente hubo un conflicto por drogas, lo que podría explicar el posible móvil. Pero otro hombre que también pernoctaba en el lugar explicó que Chávez había intentado robarle una bicicleta y que Cuerda salió en su defensa, por lo que se desató un enfrentamiento a golpes en el que el acusado extrajo un cuchillo para agredirlos. Sin embargo resultó herido en un dedo y al retirarse les advirtió que volvería y les “quemaría todo”.