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La próxima semana se inicia el debate en Cipolletti con la participación de un tribunal colegiado. Hay cuatro hombres acusados. Declararán cerca de 70 testigos.
Este próximo martes 26 noviembre se iniciará en la sede de tribunales de Cipolletti el juicio oral y público por el femicidio de Otoño Uriarte, la adolescente de Fernández Oro que secuestraron el 23 de octubre del 2006 y cuyo cuerpo, con signos de haber sido violada y asesinada, fue hallado seis meses después en un canal de riego cercano.
El debate tendrá continuidad en jornadas a desarrollarse hasta el 9 de diciembre, más otra que se llevará a cabo el 23 de diciembre.
Se estima que declararán cerca de 70 testigos, además de la presentación de resultados periciales y otros indicios.
En el banquillo de los acusados estarán cuatro hombres que se domiciliaban en la misma localidad y siempre estuvieron en la mira: Maximiliano Manuel Lagos, Germán Ángel Antilaf, Néstor Ricardo Cau y José Hiram Jafri.
La calificación legal del caso es privación ilegítima de la libertad agravado por la duración en el tiempo, por la participación de más de tres personas y por haberle provocado la muerte. Ese delito prevé únicamente la pena de prisión perpetua.
Las audiencias serán conducidas por un tribunal colegiado compuesto por María Florencia Caruzo, Juan Pedro Puntel, Amorina Sánchez Merlo.
Mientras que por la fiscalía actuará la fiscal jefe de General, Roca Teresa Giuffrida y la parte querellante estará representada por la abogada Gabriela Prokopiw.
En cuanto a los imputados, Antilaf será defendido por Carlos Vila; Jafri por Rubén Antiguala; Lagos por Manuela Castro y Edgar Lucero y Cau por Marcelo Caraballo.
Roberto Uriarte, padre de la víctima, ha marcado en todos estos años su descrecimiento de la Justicia. Habló de complicidades y encubrimiento. Además, recordó que hubo informes del expediente que se perdieron, pericias que se debían realizar y no se hicieron.
El vecino encabezó varias marchas en reclamo por el esclarecimiento del femicidio, tanto en Fernández Oro como en Cipolletti, con el acompañamiento de vecinos y organizaciones sociales, feministas, gremiales y políticas.
La causa estuvo muy cerca de prescribir y quedar definitivamente impune, pero la familia de la víctima contó con el asesoramiento de Prokopiw, que los representó en la querella y logró reflotarla hasta llegar a la instancia actual.
Prokopiw también considera que existieron irregularidades en la investigación y que hubo policías implicados.
Sostienen la hipótesis de que a la adolescente la secuestraron con la finalidad de someterla a la explotación sexual.
Confían en que las pruebas reunidas tienen la solidez suficiente para declarar culpables a los cuatro imputados, a quienes consideran culpables. Pero la abogada aclaró que fueron los autores materiales del homicidio, porque sostienen que actuaron obedeciendo órdenes. Tienen expectativa de que ese punto clave se ventile en el debate y poder llegar hasta los ideólogos del ataque.
Afirmó que cuentan con indicios firmes para avanzar en ese camino. Entre ellos cuenta con un testigo relevante que declarará en el juicio y permitirá sostener la hipótesis.
Había un quinto imputado que fue sobreseído en mayo de este año. Es quien había iniciado una relación sentimental con Otoño y con quien estuvo la tarde de su desaparición. Lo vincularon por un rastro genético de él que encontraron en el cuerpo de la adolescente. Pero se determinó que había sido transferido porque ese mismo día habían tenido un encuentro íntimo en una plaza. Además, no conocía a los otros cuatro sujetos.
Por ese motivo la jueza María Agustina Bagniole resolvió su sobreseimiento con el aval de la Fiscalía.
En ese fallo se describió la mecánica del secuestro de Otoño. Según se detalló, esa tarde esperaron que saliera del polideportivo municipal donde había ido a jugar al vóley. Le robaron su bicicleta para lograr que tuviera que volver caminando a su casa por la calle Kennedy, por un lugar desolado y oscuro.
En inmediaciones de Kennedy y Río Negro, en cercanías de un aserradero, la subieron por la fuerza a un vehículo y la llevaron a un lugar no determinado donde fue retenida contra su voluntad. Allí la atacaron sexualmente al menos dos de los agresores. Luego la asesinaron a puñaladas. Posteriormente enterraron el cuerpo en un sitio también desconocido, para luego desenterrarla y arrojarlo al canal principal de riego, aguas arriba de la usina del sector denominado El Treinta, donde fue hallado el 24 de abril del 2007.