Un Oficial Inspector condenado a 9 años y 4 meses de prisión tras admitir su culpa dio detalles del golpe delictivo. Precisó nombres, roles y cómo se organizó el hecho.
El violento asalto sufrido por un conocido matrimonio mayor de Cipolletti ejecutado por una banda mixta compuesta por policías de la fuerza rionegrina y delincuentes comunes está próximo al esclarecimiento con el castigo de los autores.
Uno de ellos reconoció su culpa y ya está cumpliendo una condena de 9 años y 4 meses de prisión. Se trata de Matías Ezequiel Llamonao, de 31 años, quien ostentaba el grado de Oficial Inspector y cumplía funciones en una dependencia de General Roca.
Su confesión se produjo en la audiencia realizada este último jueves 20 de agosto en los tribunales locales, en la que brindó detalles sorprendentes sobre la organización delictiva, cómo se produjo el hecho y las horas posteriores, todos datos corroborados por la investigación realizada por el Ministerio Público Fiscal con la intervención de efectivos de la misma fuerza provincial.
El testimonio -o una parte de él- aparece en el fallo condenatorio dictado este lunes 24 en el que, según se destaca, se extendió durante más de una hora y fue cargado de detalles que revelaron como fue la planificación del golpe. El relato fue minucioso y en partes reiterativo, pero con una gran riqueza de expresiones y gestos que no pudieron ser descriptos en su totalidad en la sentencia. De hecho, aclara que solo se incorporaron unas “breves líneas medulares” y que en el video registrado en la audiencia se encuentra la declaración completa, por lo que se sugiere a las partes observarlo.
Pero, de todos modos, lo asentado en el documento judicial es estremecedor, y en él Llamonao cuenta desde el minuto cero la planificación del asalto y la forma en la que lo ejecutaron, porque él fue uno de los protagonistas. Además, brindó los nombres de los miembros de la pandilla y el rol que cumplió cada uno.
Contó que la idea de cometer hechos delictivos surgió con las “primeras noticias” que recibió de su compañero Enzo Ramón García, también Oficial Inspector de una comisaría de Roca y el primero en ser detenido, días después del atraco.
Dijo que García le habló de “trabajitos” que realizaban e hizo referencia acerca de sus “necesidades”. Llamonao fue “meticuloso” al señalar “el día preciso del hecho y de los actos preparativos”. Además, aportó “identidades y actividades de cada uno de lo que tomaron parte”.
El asalto ocurrió el 20 de marzo de 2025 en la casa de Juan Carlos Gorini, de 79 años, conocido en Cipolletti como El Cheva, quien se encontraba acompañado por su esposa María Lapadaz, de 80 años, propietaria de la tradicional tienda "Rosmary", cuyo local se encuentra al frente de la propiedad, ubicada en la calle Brentana casi Alem.
Poco después de las 14, tres hombres llegaron al lugar a bordo de un Volkswagen Fox. Mientras uno de ellos - Enzo Ramón García- quedó en la vereda haciendo de campana, Llamonao y otro sujeto llamado Luciano Exequiel Juan, oriundo de Neuquén y poseedor de un extenso prontuario delictivo, irrumpieron violentamente en el inmueble donde se encontraba la pareja sola. Buscaban dinero y objeto de valor que presumían tenían y fueron muy crueles con ambos, al extremo que Gorini a causa de los golpes recibidos, sufrió lesiones y un ACV del que aún se está recuperando. Tras el ataque los ladrones se llevaron cerca de 3 millones de pesos, 20 dólares y joyas, y escaparon.
En su declaración, el policía ahora condenado fue “puntual en lo ocurrido dentro del domicilio”. El fallo judicial destaca que “con claridad describió todo lo ocurrido a posteriori, hasta que finalmente llegó a Roca con la porción del botín que le había tocado”. También manifestó acerca de sus “temores” y sobre la reunión realizada al día siguiente “en la casa de García”.
Llamonao fue condenado a 9 años y 4 meses de prisión en un juicio abreviado en el que admitió su culpabilidad. Fue un acuerdo propuesto por la Fiscalía representada por Eugenia Vallejos y Santiago Márquez Gauna, aceptado por el abogado defensor Federico Diori y los querellantes Ezequiel Espina y Pablo Gutiérrez.
La causa judicial sigue abierta porque aún se debe definir la situación legal de Enzo Ramón García y de Luciano Exequiel Juan. Ambos están imputados en prisión preventiva.
Pero hay otros dos hombres que aparecen en el expediente. Uno es de apellido Todorovich y el otro es José Artich. Los dos fueron nombrados por Llamonao y se encuentran en calidad de sospechados.
Además de la confesión del ahora presidiario hay otras pruebas que comprometen a la banda. Entre ellas tienen el testimonio de una de las víctimas, un “retrato hablado” que coincidió con las características de Llamonao, imágenes de cámaras de seguridad y el comprobante de la compra de un helado que Enzo García se tomó en la vereda mientras sus cómplices cometían el salvaje ataque, además de pericias y reportes telefónicos.