Vecinos encontraron al desconocido que dentro de su casa. Cuando llegó la policía se amotinó. Tiene abundantes antecedentes. Estuvo preso y ya está en libertad.
Un ladrón que ya había estado en dos oportunidades en prisión, tuvo que volver tras las rejas al ser condenado por haber ingresado a robar a una casa de Cipolletti. El hecho se produjo la mañana del 25 de diciembre del año pasado, el día de navidad, cuando la mayoría reposaba tras los festejos.
El sujeto, identificado como Luis Alberto Pérez, había forzado la reja de una ventana del frente de un inmueble, al que se metió con el objetivo de robar, y se apoderó de materiales de una la instalación eléctrica que encontró en el lugar. Había agarrado un tramo de cables, 2 paneles de luz led, 4 tomas corriente y 1 interruptor de luz. Puso todo dentro de una bolsa y se disponía a escapar, pero los dueños de la casa lo descubrieron y llamaron a la Policía.
Una patrulla de uniformados de la Comisaría 45 del barrio Anai Mapu compuesta por el oficial Robles y el sargento Primero Aravena concurrió al lugar y se encontró con el intruso dentro del inmueble, de donde se negaba a salir. Los efectivos, señalan las constancias judiciales, tuvieron que trabajar para persuadirlo que se entregara. Aunque tampoco lo hizo pacíficamente, porque antes de salir comenzó a arrojar “elementos contundentes” con los que dañó vidrios de una ventana, hasta que finalmente fue apresado y quedó detenido en la Comisaría 79, de las 1200 Viviendas.
Pérez fue a juicio “robo en grado de tentativa” y en una audiencia realizada el 26 de febrero último la fiscal Adjunta Jessica Montenegro y la defensa Oficial Silvana Ayenao comunicaron que habían consensuado cerrar la causa mediante un proceso abreviado, en el que el acusado debía admitir su culpa a cambio de una pena atenuada.
La propuesta consistía en imponerle dos meses y un día de prisión de cumplimiento efectivo, dado los antecedentes penales que posee Pérez. Se mencionó en ese sentido que en septiembre de 2019 había sido condenado a 3 años y 4 meses de cárcel obligatoria, mientras que el 1 de abril de 2025 lo sentenciaron a dos meses, que también tuvo que cumplir en prisión, además de declararlo reincidente. No se precisó las causas que lo llevaron tras las rejas.
El imputado aceptó el acuerdo y la pena incluida, con lo que quedó asentado que admitió su responsabilidad en los hechos. Mientras que la víctima también avaló la solución.
La jueza Alejandra Berenguer no lo objetó y dictó la sentencia en los términos planteados por las partes. Expresó que la existencia histórica del incidente había quedado corroborada por las pruebas presentadas. Entre ellas el testimonio de la damnificada, el de los dos policías que participaron en el procedimiento y el resultado de las pericias realizada por el personal del Gabinete de Criminalística. Además, destacó que contaban con la confesión del propio acusado.
También consideró que la pena era ajustada, teniendo en cuenta el delito achacado y los antecedentes penales de Pérez.
En el fallo la magistrada ordenó que deberá pagar las costas del proceso, pero además dispuso su “inmediata libertad”, debido a que le computaban el tiempo que estuvo en prisión preventiva.