El incidente se produjo en plena vía pública. Un hombre fue expulsado del lugar y se enfrentó con policías, quienes golpearon con sus tonfas. Hubo al menos dos detenidos. Vecinos filmaron parte de lo sucedido.
Un violento enfrentamiento se produjo durante la mañana de este domingo frente al boliche KPLA, ubicado en la calle Roca casi España, en pleno centro de Cipolletti.
El incidente se desató alrededor de las 5:30, y vecinos del sector afirman que fue tal el escándalo que esatalló con gritos e insultos, que los hizo saltar de la cama. Incluso hubo gente que salió a los balcones a pedir un poco de silencio para poder seguir descansando.
Según los relatos, que quedaron corroborados por filmaciones que realizaron testigos, se armó una pelea dentro del local, por lo que retiraron a la vereda a uno de los contendientes. Pero el expulsado no quedó conforme y volvió hacia la puerta de acceso, donde nuevamente fue rechazado, mientras otros sujetos que, se presume lo acompañaban, se sumaban al descontrol.
En un momento uno de los más enfurecidos tomó una de las sillas que había fuera del bar con la aparente intención de estrellársela a alguien, pero efectivos policiales que se encontraban en el lugar lo frenaron y lo redujeron en el piso. Pero apareció otro hombre robusto, supuestamente un amigo que salió en su defensa, y le arrojó un golpe al rostro a uno de los uniformados, por lo que con otro efectivo lo interceptaron y en un forcejeo también lo arrojaron al suelo, donde lo golpearon reiteradamente en distintas partes del cuerpo con sus “tonfas” (cachiporras).
El hombre, de todos modos, se levantó y volvió a enfrentar a los policías, a quienes les hacía gestos de desafío. Para esto estaba con el torso desnudo, porque en la escaramuza había perdido la remera roja que vestía y su calzado.
Pero pese a los golpes recibidos no se conformó y siguió provocando a los efectivos, que le pateaban su ropa para que se vistiera. En ese momento apareció a toda velocidad y con la sirena encendida un patrullero de la Comisaría 4ta, que hizo chirriar sonoramente los neumáticos al clavar los frenos frente al boliche.
Del vehículo se bajaron otros policías de refuerzo. Unos ingresaron al local, donde decían que había otra pelea, mientras que los demás se sumaron a interceptar al hombre que continuaba enfurecido retándolos desde la vereda.
Entre dos agentes lo siguieron por la calle, mientras le seguían largando cachiporrazos, hasta que lograron controlarlo y voltearlo en el pavimento, donde lo esposaron y mantuvieron paralizado durante varios minutos. Según las imágenes, en total sufrió cerca de 15 azotes.
En tanto, el otro sujeto que generaba disturbios había sido sacado e introducido en el móvil, que se acercó para llevarse al otro díscolo que, se pudo observar, tenía el rostro cubierto de sangre. De hecho, quedó una gran mancha en la calle, que el paso de los vehículos ayudó a esparcir.
A los pocos minutos llegó una camioneta blanca con dos mujeres que bajaron con exclamaciones desesperadas. Una de ellas decía que habían detenido a su hijo. Todo indica que era el que habían sacado del boliche en segundo lugar. Al parecer se daba golpes dentro del habitáculo, porque la supuesta madre intentaba tranquilizarlo, advirtiéndole que se podía lastimar.
Ambos hombres fueron trasladados a la unidad policial. Este diario consultó sobre el operativo, pero no se recibieron respuestas. No es la primera vez que se producen incidentes violentos en este local nocturno, que es uno de los más concurridos y está ubicado solo a poco más de 100 metros de la Comisaría. Vecinos consultados afirman que han sido testigos de episodios escalofriantes y que reiteradamente han tenido que pedir la presencia policial.