Es el hombre que hizo subir a una menor a su vehículo, donde la manoseó. Debía presentarse a una audiencia de control de pena, pero no lo hizo.
El juez de Ejecución Penal 8 Lucas Lizzi declaró la rebeldía y ordenó la captura de Gonzalo Nicolás Rodríguez Araneda, el hombre de 40 años que fue condenado a un año de prisión condicional y el cumplimiento de pautas de conducta por haber raptado y manoseado a una adolescente que había hecho subir por la fuerza a su camioneta en un barrio de Cipolletti.
La resolución la tomó el magistrado luego de que Rodríguez Araneda no se presentara a una audiencia de control de la pena convocada para el martes 24 de este mes.
El condenado debía conectarse por zoom, pero no lo hizo pese haber estado notificado. En cambio si estaba presente la víctima, que en pocos días cumple la mayoría de edad.
Su abogado defensor aclaró que desconocía el motivo de su ausencia y se opuso a la medida por considerarla “desproporcionada”. Propuso convocarlo nuevamente o utilizar la fuerza pública.
Dijo que había mantenido comunicación con él el día anterior, es decir el lunes, pero que luego no tuvo más novedades. Explicó que trabaja en una empresa y cumple horario comercial, por lo que presumió que no le habían dado permiso para conectarse.
Recordó el abogado que en abril remitió constancia de asistencia a tratamiento psicológico y además cumple con las presentación en el Juzgado, pautas establecidas en el acuerdo de juicio abreviado al que accedió.
La Fiscalía no estuvo de acuerdo con la defensa. Dictaminó que fue citado y era su obligación presentarse, pero que no lo cumplió, por lo que destacó que correspondía declarar la rebeldía y la captura.
El abogado querellante, Michel Rischmann, adhirió a lo expresado por el fiscal.
El juez Lizzi accedió al requerimiento de la parte acusadora. “La rebeldía corresponde cuando quien injustificadamente no comparece a una citación a la que esta obligado a comparecer”, indicó, y explicó que la orden de captura “será dispuesta por el Juez a pedido de la parte acusadora”.
“Esto no es algo arbitrario, esta regulado y aquí el condenado no ha justificado la incomparecencia ni se ha comunicado con la Defensa”, resaltó el magistrado.
Fuentes policiales consultadas por este diario informaron que hasta el miércoles por la noche no había novedades de Rodríguez Araneda,
La resolución expresa que debía ser comunicada a la Jefatura de la Policía rionegrina, a la Dirección Nacional de Migraciones y al Registro Nacional de Reincidencia.
Se presume que ante el incumplimiento podrían revocarle el beneficio del castigo condicional, y cumplirlo tras las rejas.
La tarde del 9 de agosto del año pasado, minutos antes de las 20:30, Rodríguez Araneda manejaba una Chery Tiggo color gris oscuro con vidrios polarizados por la zona del barrio CGT. En un punto frenó e introdujo de los pelos y a la fuerza a la adolescente que caminaba hacia su casa. Luego aceleró y comenzó a manosearla por arriba de la ropa. A unas cinco cuadras la menor logró abrir la puerta y se arrojó del vehículo en la esquina de las calles Capitán Gómez casi Mosconi. Un grupo de personas, entre ellas una familiar, observó esa parte de la escena. Pero además también fueron captadas por una cámara de seguridad. Todo sirvió de pruebas que fueron relevantes en la investigación.
La jovencita logró llegar a su casa y contar lo sucedido. El padre entonces salió en busca del depravado y ayudó a que lo atrapara la policía minutos después.
El hecho tuvo enorme trascendencia por su extrema gravedad, pero además porque el gobernador Alberto Weretilneck hizo una publicación en la que destacó el trabajo realizado por el personal policial y difundió las imágenes del momento de la detención.
Pero no fue el único ataque sexual que el perverso ejecutó ese día, porque momentos antes acosó a otra mujer que encontró en la vía pública, muy cerca de donde abordó a la menor. La víctima caminaba por la calle Ecuador casi Lago Gutiérrez, cuando inesperadamente fue interceptada por el mismo sujeto en la Chery Tiggo gris.
La vecina le advirtió que llamaría a la policía, por lo que el depravado se fue. De todos modos llamó a su esposo desesperada por lo ocurrido y ya en compañía de él, cerca de 30 minutos después, observaron el vehículo estacionada en la vía pública. Allí anotaron la chapa patente e hicieron la denuncia en la Comisaría 24 del barrio Don Bosco.