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Ladrón reincidente vuelve a prisión por robar en un súper chino con su bebé como "pantalla"

Había escondido el botín en el carrito del niño, pero lo descubrieron. Al intentar escapar agredió al comerciante. Las víctimas no quisieron seguir la causa.

Un hombre de 41 años que cumplió varias condenadas tras las rejas por diversos delitos volverá otro largo tiempo a prisión tras admitir que robó perfumes en supermercado chino de Catriel, utilizando como a su hijo de poco más de un año de edad, para ocultar la maniobra.

El hecho ocurrió el 26 de marzo, minutos antes del mediodía, en el local de la firma Via, ubicado en la avenida del Libertador 241 de la localidad petrolera rionegrina.

El acusado, identificado como Pablo Fernando Ortiz, ingresó simulando ser un cliente más empujando un changuito en el que transportaba al bebé y se dirigió a la góndola de cosméticos, donde tomó do frascos de perfume marcha Kevin, uno de 60 y otro de 100 mililitros, y los ocultó dentro del cochecito, debajo de la cabecera de la criatura. De allí que le enrostraran que utilizó al menor "como pantalla".

Quiso escapar a las piñas y patadas

Con el botín en su poder, enfiló para la puerta con la intención de retirarse. Sin embargo, lo descubrió el hermano de la dueña del comercio, quien lo salió a perseguir e intentó detenerlo en la misma puerta del local. Pero Ortiz se resistió y lo atacó a piñas y patadas con la idea de escapar y lograr impunidad.

El violento ataque motivó que intervinieran otras personas que se encontraban en lugar, entre ellos su hermana -todos de origen chino- y entre todos lograron inmovilizar al agresor, hasta que llegó la policía y se lo entregaron.

Ese mismo día Ortiz quedó en prisión preventiva imputado por el delito de “robo agravado por utilización de un menor”, y por la golpiza que le dio al comerciante, quien sufrió lesiones en una pierna y debió ser trasladado al hospital local.

Las pruebas reunidas en la investigación eran incontrastables. Además de la declaración de los damnificados, de los testigos que intervinieron en el incidente y de los policías que participaban en el operativo, contaban con las imágenes de las cámaras de seguridad del negocio, que mostraban el robo de los perfumes y también la paliza en la puerta.

La causa se encaminó al juicio, aunque en una audiencia realizada en el transcurso de la semana pasada por la plataforma zoom, el fiscal Gustavo Herrera y el defensor Oficial Sebastian Nolivo le comunicaron a la jueza María Florencia Caruso Martín que habían consensuado un juicio abreviado, que contemplaba una pena de un año de prisión efectiva y la cuarta declaración de reincidencia, por los antecedentes penales que ya poseía.

El acuerdo establecía solo la figura del robo agravado y eliminaban el resto de la acusación que le habían impuesto en la audiencia de formulación de cargos.

El fiscal explicó que el cambio de la calificación obedecía a que no habían podido volver a contactar a las víctimas, las que habían manifestado que no querían continuar con el expediente judicial. Incluso mencionó que el hombre agredido tampoco quiso realizarse la pericia médica para constatar la lesión sufrida.

El defensor Nolivo ratificó que aceptaba la propuesta. También la consintió Ortiz, con lo que admitía haber cometido el robo, y asumía el castigo que tendrá que cumplir.

Experiencia tras las rejas

El hombre sabe lo que estar tras las rejas, porque estuvo preso en otras cuatro oportunidades. Según se indicó, a fines de 2014 la justicia de Neuquén lo condenó a 3 años y 9 meses por “abuso de arma y portación arma de fuego uso civil”.

En 2022 le dieron otros 9 meses por “hurto agravado por escalamiento”, en 2024 recibió 1 año y 2 meses “lesiones leves y amenazas agravadas por uso de arma y daño”, y finalmente en enero de 2025 le impusieron 1 mes y 15 días “robo”. En todos los casos fueron penas de prisión de ejecución obligatoria.

La jueza Caruso Martín aprobó el ofrecimiento y dictó el fallo en los términos acordados por las partes con la nueva calificación legal. Destacó que el hecho “quedó probado, la fiscalía pudo acreditarlo con la evidencia aportada y además de eso el imputado confesó el hecho, sin ningún tipo de condicionamiento”.

El fallo estableció enviar un oficio al Servicio Penitenciario Provincial para que asignen al condenado un establecimiento donde comenzará a cumplir el nuevo castigo.