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Un grupo de desconocidos intentó ocupar una porción de tierra destinada a un espacio verde. Vecinos lo advirtieron y lo alertaron en la Comisaría 45, que encabezó el operativo.
Personal de la Comisaría 45 del barrio Anai Mapu evitó este lunes la usurpación de un terreno destinado a la construcción de un espacio verde en el barrio 10 de Febrero.
El hecho generó la inquietud y preocupación de vecinos, que veían como desconocidos se instalaban subrepticiamente. Un llamado anónimo alertó a los efectivos en horas de la tarde, por lo que de inmediato se montó un operativo en el lugar, donde encontraron a un grupo de personas -hombres en su mayoría- que habían comenzado a montar construcciones precarias, además de haber acopiado distintos materiales con el mismo fin.
Fuentes de la unidad policial informaron que identificaron a los ocupantes y les ordenaron que se retiraran con los elementos reunidos.
Pero como no acataron el requerimiento los uniformados procedieron a sacar los materiales, entre ellos postes, maderas y chapas, con que habían demarcado los espacios e incineración de vestigios sin utilidad.
Se destacó que la tarea tuvo la colaboración de habitantes que no estaban para nada de acuerdo con la apropiación ilegal de la tierra.
El procedimiento, que contó con el apoyo de integrantes de la subcomisaría 79, la Brigada Motorizada de Apoyo (BMA), Brigada Rural y grupo COER, fue informado al Ministerio Público Fiscal, que deberá definir la situación de los sospechosos individualizados.
Para garantizar la legalidad de lo realizado, los efectivos filmaron el despliegue.
Además se dispuso la realización de rondines para prevenir posibles nuevos intentos de apoderarse de la tierra.
Los vecinos del barrio 10 de febrero manifestaron su satisfacción por la labor policial que evitó la usurpación de un terreno fiscal destinado a la instalación de un espacio verde.
Ellos fueron quienes alertaron a la Comisaría 45 que un grupo de hombres encapuchados merodeaba el sector desde hace unos 15 días, hasta que el lunes por la tarde aparecieron con tablas, postes y chapas, con los que comenzaron a montar precarias casillas.
Incluso aseveran que también se habían conectado clandestinamente a una línea de electricidad, por lo que tuvieron que pedir la intervención de Edersa. También se habían comunicado con el intendente Rodrigo Buteler para ponerlo al tanto de lo que estaba sucediendo.
“La Policía actuó muy bien porque no queríamos esta gente, que no es de acá”, manifestó una vecina, quien sostuvo que temen por la aparición de desconocidos ante la posibilidad que pongan en riesgo la seguridad de los habitantes.
Aseveró que “no era una familia, eran encapuchados que estaban armando un aguantadero”, razón por la que decidieron movilizarse para evitarlo.
La referente sostuvo que el desalojo generó un foco de tensión con los ocupantes, pero que respiraron aliviados cuando comprobaron que se habían retirado, y que los uniformados continuaron la vigilancia entrada la noche.
Pero este martes la tranquilidad se transformó en alegría, cuando observaron la llegada de un equipo de trabajadores del municipio que comenzaron a emparejar y limpiar el terreno, que tiene forma triangular y está ubicado en la zona de calle Amancay, lindante a un desagüe.
Más satisfacción manifestaron que además del acondicionamiento del suelo, los operarios descargaron varios juegos infantiles que comenzaron a instalar. Ese era el proyecto que se había anunciado tiempo atrás, pero que se había demorado.
Los vecinos ya están planeando organizarse para introducir nuevas mejoras al espacio recreativo, porque entienden que el mantenimiento y cuidado lo deberán hacer ellos.