Ocurrió en un domicilio del Anai Mapu. La dueña fue a sacar su auto y encontró al intruso acostado en el garage. Confesó y como tenía antecedentes, fue preso.
Un joven de 21 años de edad que fue detenido en el interior de una casa a la que había entrado a robar fue condenado a prisión efectiva por su prontuario delictivo, ya fue puesto tras las rejas.
Lo particular del incidente es que Carlos Eduardo Montes, el ladrón, fue atrapado por la Policía en el interior del inmueble luego de que la dueña lo encontrara durmiendo.
El hecho ocurrió el 23 de enero de este año alrededor de las 5:30 de la madrugada en un domicilio ubicado en la calle Los Caranchos, en la zona del barrio Anai Mapu de Cipolletti.
La acusación formulada por el Ministerio Público Fiscal indica que el intruso se metió al garaje de la casa y se apoderó de documentos personales y distintas tarjetas bancarias, junto con un rollo de manguera de luz, dos de alambre, una tenaza y una bomba de agua, entre otras cosas.
Pero se presume que el sueño lo derrotó, porque se quedó dormido. Pocas horas después la dueña se levantó y fue a sacar el auto, y se encontró con el desconocido acostado en la cochera. Inmediatamente llamó a Policía, por lo que efectivos de la Comisaría 45 concurrieron al lugar y lo encontraron descansando con el botín que pensaba llevarse, por lo que tras sacarlo de la modorra, lo llevaron preso.
El Ministerio Público Fiscal le formuló cargos por el delito de “violación de domicilio en concurso real con hurto en grado de tentativa”.
La causa se encaminó a un juicio abreviado planteado por el fiscal Diego Vázquez, quien propuso una condena de 6 meses y 15 días de prisión efectiva, pero totalizarle 3 años, 6 meses y 15 días de prisión más las costas del proceso, debido a que tiene como antecedente una sentencia dictada en diciembre del año pasado a la pena de tres años en suspenso. No se detalló ese caso.
Montes aceptó el ofrecimiento, por lo que admitió su culpabilidad. La prueba reunida en su contra por los investigadores era abrumadora. Contaban con el testimonio de la víctima y de los policías que participaron en el procedimiento. También con las declaraciones del equipo del Gabinete de Criminalística, que realizó el trabajo pericial que corroboró la acusación.
El juez Guillermo Merlo aceptó la propuesta de las partes y resolvió la condena con la pena consensuada. Valoró las evidencias reunidas, como también la confesión del propio joven.
En el fallo el magistrado ordenó dejarlo a disposición del Servicio Penitenciario Provincial para que defina el establecimiento donde comenzará a cumplir la sentencia. Pidió que no lo asignen al Establecimiento Penal 2 de General Roca.
Se trata de un requerimiento que suelen plantear los detenidos al temer por su seguridad por conflictos con otros internos.