ver más

Hay un rionegrino envuelto en el escándalo en la AFA: ¿quién es?

Fue dirigente del Consejo Federal y su nombre figura en una de las empresas investigadas por el presunto desvío de fondos de la AFA. ¿Acusado o testigo?

La causa judicial que tiene en la mira al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio "Chiqui" Tapia, involucra a un rionegrino que sumarse a la lista de sospechosos por desvío de fondos y posible lavado de dinero. Se trata del dirigente Juan Pablo Beacon, quien supo ocupar un rol clave en el Consejo Federal.

Beacon, nacido en Córdoba y viedmense por adopción, es hijo de Alberto Beacon, un histórico dirigente de la Liga Rionegrina de Fútbol. Abogado de profesión, se incorporó al Consejo Federal y rápidamente se sumó a la mesa chica de la AFA juno a Tapia y Pablo Toviggino.

Hoy, Beacon se encuentra en la mira de la Justicia por presunto lavado de dinero, retención indebida de aportes previsionales y vínculos bajo sospecha con la firma "Sur Finanzas".

chiqui tapia

El presidente de la AFA, Chiqui Tapia, y otros dirigentes, están en la mira por lavado de activos.

El rionegrino -ex candidato a intendente de Viedma- estaría sospechado de ser una pieza vital en el entramado legal para el desvío de fondos a empresas offshore. En el expediente que lleva adelante el juez federal Daniel Rafecas, Beacon figura como uno de los socios principales de la empresa Soma SRL, propietaria de una fastuosa mansión en Pilar, valuada en 20 millones de dólares, que habría sido utilizada de forma exclusiva por la cúpula de la AFA.

Soma SRL sería una de las pantallas para ocultar el desvío de fondos provenientes de proveedores de la AFA, lo que establecería una conexión entre Beacon y el desvío de millones de dólares de la AFA.

¿Acusado o testigo contra la AFA?

Si la causa avanza o su situación procesal se complica, Beacon tendría una herramienta para pasar de sospechoso a testigo, evitando un eventual castigo. Cuando estalló el escándalo de la AFA, justo después de confirmar el fin de contratos entre la asociación y el grupo Clarin, trascendió que toda la "contabilidad negra" de la gestión de Tapia estaba guardada en un pendrive.

La memoria portátil estaría en poder de Beacon, según rumores que crecen con fuerza entre dirigentes e investigadores. De ser cierta la versión, el rionegrino tendría la posibilidad de aportar pruebas contundentes que ayuden a la Justicia, convirtiéndose en "arrepentido" de la causa.

En ese contexto, no es un detalle menor que Beacon ya no forme parte del círculo más cercano de Tapia. De hecho, actualmente ya no ocupa el cargo en el Consejo Federal: es dirigente de Talleres de Córdoba.

El abogado rionegrino tiene prohibición de salir del país y enfrenta la posibilidad de ser acusado por lavado de activos y asociación ilícita.

Un nuevo empresario bajo la lupa

El escándalo por la empresa que recolectaba los fondos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) alrededor del mundo puso a otro argentino en el ojo de la tormenta. Se trata de Matías Esteban Fernández, de 45 años, que figura en los papeles societarios como “miembro” y único responsable de W Trading LLC, una empresa del estado de Florida.

La administración de los fondos internacionales de la AFA quedó en medio de un escándalo, tras conocerse detalles de una compleja operatoria financiera montada desde Estados Unidos. Movimientos por millones de dólares, transferencias a sociedades sin actividad visible y la falta de información clara sobre los beneficiarios finales configuran un escenario que ya genera consecuencias judiciales y administrativas.

Durante un período de cuatro años, una estructura bancaria internacional canalizó más de USD 260 millones vinculados a ingresos de la Selección Argentina, patrocinadores y derechos comerciales. Parte de ese dinero terminó en sociedades registradas en Florida sin empleados ni actividad declarada, un dato que profundizó las dudas sobre la transparencia del sistema.

El eje de este circuito fue una cuenta en Estados Unidos utilizada para centralizar cobros y pagos en el exterior. Desde allí, al menos USD 42 millones se distribuyeron entre cuatro firmas que, según registros oficiales, no desarrollan operaciones comerciales reales. Según publica La Nación, los titulares declarados de esas compañías residen en Bariloche y presentan perfiles económicos incompatibles.