La acusación señala insultos, golpes y amenazas. La Justicia de Paz dictó pautas para proteger a la mujer. La causa fue elevada al fuero Penal y al de Familia.
Una mujer denunció por graves hechos de violencia de género a un policía de la fuerza rionegrina, con el que estaba en pareja desde hace dos meses. La presentación dio lugar a la apertura de expediente en los términos señalados en la Ley 3040 (sobre la Protección Integral contra la Violencia en el ámbito de las Relaciones Familiares), por lo que se envió al Juzgado de Paz de Río Colorado, donde se registraron los hechos.
Según relató la víctima, madre de una criatura, desde hace una semana el uniformado comenzó a tener actitudes cargadas de hostilidad y la atormentó, con insultos, golpes, empujones e intentos de estrangulamiento. Aunque después agregó que su padecimiento venía de antes y que era constante.
Sostuvo que la mañana del último miércoles salieron al centro de la ciudad a bordo de una camioneta en que se movilizaban, pero que comenzaron a discutir y el hombre ”le clavó la llave” de arranque en el cuello, dejándole una marca. Ahí observó que había cerca un agente policial, pero el acusado le advirtió "... ahora te vas a bajar tranquila, sonreí, que nos están mirando...".
Agregó que esa misma noche se sentaron a cenar y que hizo un comentario que enfureció al sujeto, quien la insultó y denigró: “viene uno con plata y te vas atrás de él...", la increpó, y luego la tomó del cuello para ahorcarla.
Ella aclaró que intentó defenderse, pero que él le dijo "... dale rasguñame así mañana me echan de mi trabajo...". Así lo hizo, le arañó la cara, y se fue a la habitación. Pero la obligó a regresar a la cocina, donde comenzó a levantar los platos y los cubiertos y le manifestó "... me vas a apuñalar, mira que ya tengo varias apuñaladas...", e insólitamente se clavó el cuchillo en el pecho.
Agregó que posteriormente, el día anterior de formalizar la denuncia, el policía le revisó el celular y se molestó por unas notificaciones. Fue a la habitación donde estaba acostada con su bebé y se le tiró encima, la ahorcó y le tiró del pello, mientras le pedía explicaciones y le pegaba con el teléfono en la cara.
"... no tengo problema en gastarme todo el sueldo para mandar a matarte por haberte cagado en mi...", aseveró que le dijo seguidamente.
No solo eso denunció, porque también agregó que “todo el tiempo la amenaza con que si lo denuncia se va a pudrir todo”, y que “va a prender fuego la casa de sus padres con todos adentro”.
Puntualmente, le advirtió por la vida de su papá y un tío, porque según él el tío “iba a mover hilos para que lo saquen de Rio Colorado”.
Entre los puntos que enumeró en la acusación, la víctima aseguró también que el policía le borró de su teléfono “la aplicación de las cámaras”, eliminando así “la grabación de cada una de las veces que la golpeó”.
La tarde que radicó la denuncia sucedió un incidente cuando el acusado la llevó a la casa de sus padres. Contó que al llegar no le permitió bajarse de la camioneta. Le dijo que no quería que tuviera contacto con su familia.
El padre salió a ver qué sucedía, y le preguntó al hombre porqué no la dejaba bajar. La charla derivó en una discusión, porque lo que ella aprovechó el momento para bajarme del vehículo, para luego entrar a la vivienda con su padre.
Destacó que en más de una ocasión discutieron porque ella “se quería ir del domicilio”, pero el sujeto “la agarraba de los pelos estando con su bebe en brazos”. Añadió que también la amenazaba con su trabajo, hasta la obligó a bloquear al director de la institución en la cual trabaja, porque le decía que “era un verde”.
La jueza de Paz titular Daniela Alberdi resolvió dictar una serie de disposiciones para proteger a la mujer, medidas que posteriormente fueron ratificadas por otro magistrado.
Una de las más impactantes fue imponer “el retiro preventivo e inmediato” del arma reglamentaria del uniformado, y darle intervención “urgente” a la Jefatura Policial.
Además, estableció la prohibición de acercamiento en un radio no menor de 300 metros del domicilio de la chica y su grupo familiar, ni ningún tipo de contacto que atente contra su “integridad física, psíquica, emocional, sexual y/o cualquier otro tipo de violación a sus derechos”.
Tampoco la debe contactar por teléfono, mensajes de texto o por redes sociales. Le advirtieron al sujeto que en caso de incumplimientos será acusado de cometer el delito de desobediencia a una orden judicial con la intervención de la Fiscalía. De todos, modos las actuaciones serán enviadas a la Fiscalía de turno, ante la posible existencia de un delito en el marco de violencia de género o familiar. También las enviaron al Juzgado de Familia de Luis Beltrán, para que le den continuidad.
Otra de las medidas establece la restitución de las pertenencias de la víctima del inmueble que compartían. Lo podrá concretar un “tercero” de su confianza, quien podrá requerir el acompañamiento de personal policial.
Además, el Juzgado de Paz convocó al denunciado a una audiencia a realizarse el próximo miércoles 16. Tiene que ir, bajo apercibimiento, y con un abogado si lo prefiere. Se destacó que las medidas fijadas tendrán vigencia hasta que se incorporen elementos con fundamentos para introducir modificaciones.