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Frustrado ladrón condenado a pasar un mes en el calabozo de las 1200

Había intentado robar una moto y una cartuchera en una librería, pero en ambos casos fue preso. Le unificaron las causas y le impusieron la pena de cumplimiento obligatorio por sus antecedentes.

Un ladrón que en marzo de este año intentó llevarse sin pagar una cartuchera escolar en una tradicional librería cipoleña y meses después quiso a apoderarse de una moto y en ninguno de los dos casos lo pudo lograr fue condenado a un mes de prisión de cumplimiento efectivo. Había quedado preso en la Subcomisaría 79 del barrio 1200 Viviendas, por lo que se dispuso que debía cumplir el resto de la pena en la misma unidad.

El primer hecho -en orden cronológico- ocurrió el 6 de marzo minutos antes de las 19:30 en el comercio ubicado en la calle Yrigoyen 736, donde Fabio Hernández fue descubierto cuando ocultó entre sus ropas una cartuchera con el logo “Play Station”, valuada entonces en 25.600 pesos.

“Yo salgo en pocos días y vas a ver”, le lanzó de manera amenazante al empleado que lo puso en evidencia. De todos modos, fue contenido hasta que llegaron policías de la Comisaría Cuarta y lo llevaron detenido. De todos modos, antes de irse pidió disculpas y no ofreció ningún tipo de resistencia física, destaca el fallo conocido recientemente.

La torpeza los delató

El siguiente episodio lo protagonizó la madrugada del 25 de julio último, alrededor de las 2. Acompañado de otra persona que hizo de campana y aún no ha sido identificado, forzó el arranque de una moto tipo Rouser 22 de 200cc de color gris con el objetivo de apoderársela, pero el dueño escuchó ruidos y salió a ver que pasaba, por lo que los ladrones optaron por escapar.

Sin embargo, la Policía detuvo a Hernández a pocos metros, no a si a su cómplice que logró escapar.

El fiscal Guillermo Ibáñez lo imputó por el delito “robo simple en grado de tentativa” como partícipe necesario (por la moto) en concurso real con “robo simple en grado de tentativa”, por su visita a la librería.

Seguidamente planteó un acuerdo para cerrar la causa en un juicio abreviado e imponerle al acusado un mes de prisión efectiva y la declaración de reincidencia, dado que tiene antecedentes penales computables. Había cumplido dos años y tres meses de prisión efectiva por un hecho no precisado, pena que agotó en noviembre de 2019.

Confesión y cúmulo de pruebas

Hernández aceptó la propuesta, con lo que admitió su culpa en ambos casos, y pidió terminar de cumplir la condena en la Subcomisaría de las 1200 porque le quedaban pocos días y porque tiene cerca a su familia.

La defensora Oficial Adjunta Patricia Fernández también lo avaló la manifestado de su asistido.

El juez Guillermo Baquero Lazcano también aceptó la salida consensuada por las partes y dictó el fallo en esos términos.

Explicó que además de la confesión del imputado había pruebas firmes en su contra, como el testimonio de los policías que lo atraparon cuando intentó robar la moto y también que en el incidente del comercio, además de los testigos, su maniobra quedó registrada por las cámaras de seguridad.

El valor del pedido de disculpas

Respecto a este episodio el magistrado resaltó que Hernández cuando fue descubierto lanzó la amenaza de que volvería cuando recuperara la libertad y “se la iban a ver con él”. Aclaró que también se debía reconocer que pidió disculpas por lo ocurrido y no ofreció ningún tipo de resistencia física”.

Baquero Lazcano también tuvo en cuenta la situación social del condenado y le perdonó el pago de las costas. Mencionó que no tiene trabajo y carece de medios para afrontar gastos de enfermedad de su hija, como también el pago del servicio de gas.

También accedió a que cumpliera la sentencia en la Subcomisaria 79. El 23 de agosto quedaba en libertad.