Forzaron las puertas y se llevaron alcohol, fiambres y el dinero que quedó guardado en la caja registradora. Un testigo fue clave para esclarecer el hecho.
Dos ladrones que entraron a robar a una despensa de Catriel reconocieron su culpa y fueron sentenciados a seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, aunque a uno de ellos le totalizaron un año y dos meses porque contaba con antecedentes penales.
El hecho ocurrió la madrugada del 2 de abril de este año en el comercio ubicado en la calle San Juan del barrio Santa Cruz, en la zona sur de la localidad petrolera rionegrina.
Los delincuentes —identificados con las siglas DEE y DPSF y muy conocidos en el sector— utilizaron una barreta para violentar una reja de seguridad, la puerta, un vidrio y un candado de acceso al local.
Luego, los condenados ingresaron y se apoderaron de botellas de vino y aperitivos, latas de cerveza Quilmes, fiambres en barra, hormas de queso, salsa de tomate en botella, latas de insecticida y la caja registradora con cerca de 40 mil pesos en billetes de baja denominación.
Seguidamente, escaparon y se refugiaron en una vivienda ubicada a unos cincuenta metros de distancia.
Un testigo que observó el saqueo alertó a la policía y brindó detalles de los autores. Debido a esto, efectivos de la Comisaría Novena concurrieron al lugar y, tras constatar el hecho, ubicaron el domicilio donde se habían refugiado los ladrones, en cuyo patio encontraron una botella de vino rota y una horma de queso.
Mientras realizaban la tarea investigativa, pasó por el lugar uno de los sospechosos, quien fue reconocido por los uniformados y quedó detenido. A unos cien metros de distancia, interceptaron a la mujer y también procedieron a su arresto. Durante el operativo, los policías lograron recuperar el botín sustraído.
Ambos individuos fueron imputados por el delito de “robo en poblado y en banda”, ya que se presumía que, además de los dos capturados, habían participado otras dos personas.
Sin embargo, en una de las pruebas más relevantes obtenidas en la investigación, basada en las imágenes de las cámaras de seguridad del negocio, solo aparecían quienes finalmente fueron condenados. Por ese motivo, la acusación mutó a “robo simple”.
La modificación permitió, además, que la fiscal Analía Díaz y el defensor oficial Rodrigo Martínez consensuaran cerrar el caso mediante un juicio abreviado. El acuerdo establecía imponer una pena de seis meses de prisión efectiva para ambos.
Sin embargo, DPSF contaba con un antecedente por hurto y había sido condenado en marzo de este año a 8 meses de cárcel de ejecución condicional y pautas de conducta por dos años. Por ello, la propuesta incluyó revocar la condicionalidad de ese castigo y fijarle una pena única de un año y dos meses de cumplimiento obligatorio.
La jueza María Florencia Caruso accedió al requerimiento de las partes y dictó la sentencia en los términos planteados.
Destacó que las pruebas recabadas por los efectivos policiales corroboraban la culpabilidad de ambas personas. Entre ellas, se mencionaron la declaración de testigos, los videos de las cámaras de seguridad aportados por los damnificados y las pericias efectuadas por el personal del Gabinete de Criminalística.
“Todo este cúmulo de pruebas es suficiente para dar por cometido el hecho endilgado, pero para poder homologar el acuerdo era necesario escuchar a los imputados, quienes confesaron el hecho de manera libre y sin coacción”, sostuvo. También agregó que la víctima había aceptado el acuerdo de juicio abreviado.